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Generoso en despliegue; frágil en repliegue

  • EL OTRO PARTIDO
  • 19/08/2019 - 10:47
El gol de Alex Gallar, un cara a cara con Josep Martínez. Los amarillos no dispusieron de una ocasión similar (C. Torres)

Manuel Borrego


Contemplar la derrota frente a la SD Huesca como un accidente aislado, resultado impropio por lo acontecido este domingo en el Estadio de Gran Canaria, puede convertirse en un error para la necesaria autocrítica.


Las Palmas tuvo más balón (52,7%) pero remató en igual número que el Huesca (9 disparos). Lo que no refleja la estadística es el grado de peligrosidad de aquellas jugadas. El equipo amarillo lo intentó de diversas maneras pero no encontró posiciones claras para batir a Alvaro Fernández. En cambio el Huesca encontró más espacios y varios de sus jugadores pudieron abrir antes el marcador que Alex Gallar.

La actitud, el despliegue de piezas en campo rival, los robos, iniciativas de ataque e intentos son indiscutibles. Merecen el elogio los jugadores de Pepe Mel, que se vaciaron en el campo. Y botón de muestra puede ser Benito Ramírez que alcanzó el minuto 93 de partidos pese a actuar en el último tramo con una fractura en el pie.


Esas ganas y compromiso, repetidos muchas veces en el campeonato van a proporcionar a los amarillos una colección de puntos. Pero también hay que considerar que en el repliegue Las Palmas fue un equipo bondadoso con su adversario, en exceso para lo que es la Segunda División. Ese atrevimiento tenía un peaje, porque las jugadas de corte y contragolpe del Huesca fueron un auténtico problema desde el minuto 13 de partido.


El adversario amarillo se llenó de paciencia. Observó espacios y con carreras desde larga distancia fue capaz de generar opciones de atacantes a la par que defensores. Y de ver la cara a Josep Martínez, que evitó el anticipo del 0-1 y que contó con balones rivales cerca de su carpintería también.


Las Palmas fue osado, muy generoso en su propuesta. En contraste con un Huesca que interpretó su papel y fue un adversario peligroso hasta llevarse todo el botín. El fútbol no entiende de méritos acumulados y sí de goles marcados. Al Huesca no le van a reprochar el verse agobiados por su oponente si es capaz de sumar puntos como hizo este domingo.


Requiere una reflexión para además de ser ambicioso y valiente, también ser un equipo competitivo. Las Palmas ya sabe lo que es esta experiencia en la etapa, por ejemplo, de Paco Jémez. Su fútbol atrevido se desarrollaba descubriendo espaldas para comprobar las buenas piernas y remates rivales. Acabó costando serios disgustos en una etapa en Segunda y otra en Primera.


Hay mucho que hacer todavía y un golpe a tiempo debe convertirse en materia de reflexión. Ya se sabía que el equipo tenía un problema en el remate con tantas e importantes bajas en esas posiciones, al margen del momento personal de Rubén Castro tras no haber realizado una pretemporada acorde. Lo que ahora ha descubierto el primer partido es a un equipo que no teme actuar a pecho descubierto. Y ese riesgo Pepe Mel debe minimizarlo.