Publicidad
Publicidad

Pinceladas de la pretemporada

La carrera que volvió a ganar Edu Espiau

  • ENTRE BASTIDORES
  • 19/06/2019 - 06:13
Edu Espiau, sonriente (C. Torres)

M.B.


Hay una plaza desde hace tres temporadas para un delantero de la cantera entre los profesionales de la UD Las Palmas. Y por segundo año consecutivo esa singular carrera la ha vuelto a conquistar Edu Espiau (19 de diciembre de 1994). Y esta vez su plan es que sea decisión definitiva.


Edu empezó el verano de 2018 con asignación del dorsal 12 del primer equipo amarillo; un concurso que estuvo en las anotaciones de la secretaría técnica de la entidad para ponerlo a disposición de Manolo Jiménez. Venía pisando fuerte del filial, donde había completado una magnífica segunda vuelta en Segunda B (7 goles en 14 encuentros), aportando mucha energía para la permanencia con Juan Manuel.


Pero ya había despuntado también antes en el filial C donde fue determinante en la simbólica conquista del campeonato de invierno de la Liga 2017-18 de Tercera, a las órdenes de Angel Sánchez.


El desplazamiento de Edu Espiau aquella temporada había sido extraordinario: viajaba en apenas un año por las tres principales plantillas del club, con una proyección personal que ahora puede también corroborar el tinerfeño Kirian Rodríguez, aunque con un espacio temporal mayor.


Amplia zancada, velocidad, sentido vertical del juego y atrevido remate. Todo ello se concretaba en un jugador ganado en confianza con el gol. Y cuando el panorama estaba pintado, su ilusión hizo un paréntesis por una apendicitis aguda que lo llevó al quirófano.


Edu perdió el inicio de la Liga y el número asignado por las exigencias técnicas de los profesionales. Hasta octubre de 2018 no volvió a tener el alta médica pero ya los planes del primer equipo eran otros con Peckhart, Sacko, Araujo, Mir, Rubén Castro, ...


No fue 2018-19 su mejor año en el filial, donde volvió a anotar 5 goles en 29 encuentros. Pero esas condiciones naturales para el juego de ataque fueron registradas en las anotaciones de Mel y los actuales dirigentes técnicos del club.


Edu ha vuelto a ganar una carrera que da paso a la siguiente ... Su nombre está entre los cinco jugadores que cruzan el puente del Anexo. Si tenía un competidor para ese reto era su compañero Erik Expósito, aún en contrato y a pocos días de cumplir los 23 años de edad (23 de junio de 1996).


Pero Edu era el ganador silencioso. Mel, que no lo observó en directo en el ciclo recién finalizado, tiene ahora la responsabilidad de que su juego explosivo se exprima en el fútbol profesional.