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El éxito invisible del Vitamina C amarillo

Y equipo de Ángel Sánchez cumple con sus objetivos: dos sextos puestos en su estreno como equipo de Tercera División y emisión de jugadores competitivos hacia Las Palmas Atlético

  • ENTRE BASTIDORES
  • 22/05/2019 - 11:50
Ángel Sánchez, entrenador de Las Palmas C (C. Torres)

Manuel Borrego


Proyección de jugadores en cadena. La llegada de los canteranos de la UD Las Palmas a las órdenes de Pepe Mel ha tenido un factor común muy positivo: los futbolistas mostraron en la competición real estar preparados para el salto. Josep, Cedrés, Eric Curbelo, Toni Segura, Jesús Fortes ... encajaron con prontitud en el estilo y en el nivel de competitividad de sus compañeros del peldaño superior.


Pero es que en el conjunto de Segunda B ha sucedido lo mismo. Porque el trabajo realizado de Las Palmas C en las dos últimas temporadas, en Tercera División, también refleja que esos ascensos de jugadores han estado bien enraizados.

 


Las Palmas C, a las órdenes de Angel Sánchez y su asistente Alex Castro, ha cubierto con éxito silencioso sus dos primeros años en la Tercera División. La supervivencia en el grupo canario ha estado condicionada precisamente a la actuación del primer filial en la categoría de bronce. El Vitamina C firmó el sexto puesto en 2017-18 y de nuevo un sexto puesto en 2018-19, en ambas temporadas sin posibilidad de jugar promoción de ascenso porque su condición de club vinculado de un Segunda B se lo impedía.


El segundo filial ha estado a notable altura en la competición. Sumó 125 puntos (66 y 59 puntos respectivamente, con un total de 34 victorias, 23 empates y 21 derrotas. Marcó 108 (63 y 45) y encajó 72 (44 y 28).

 


Sánchez ha sido un técnico atrevido en sus planteamientos, capaz de modificar esquemas y situaciones tácticas con un cambio o con un movimiento interno del futbolistas. Sus piezas han ido encajando y, con ese buen rendimiento, en estas dos temporadas ha sido capaz de emitir jugadores de rendimiento contrastado en la Segunda B.


Kirian Rodríguez, David Martín, Joel del Pino, Edu Espiau o Juan Rodríguez pueden ser los ejemplos más evidentes de ese tránsito de un nivel al siguiente. Sin olvidar que Carlos Quintana fue central de préstamo esta temporada en el Unionistas, también del grupo I de bronce.

 


Los movimientos internos en el segundo filial han sido abundantes, proyectándose en las últimas fechas jugadores que proceden del juvenil amarillo con un tono competitivo nada desdeñable.


En ese semillero de Tercera han tenido especial protagonismo en estas campañas jugadores como Alex Hernández, Alejo Jorge, Benito del Valle, David Ramírez (que cambia de rumbo la próxima temporada), Stephane, Omar Velázquez, Nebai Hernández, Kilian, Pipo, Raúl Godoy y Aythami Perera (esta temporada ya en destinos peninsulares), Benji, Anthony, Suso, ... hasta los fichajes invernales más significados como Edu Bolaños y Brian Cebolla.

 


En su trayectoria hasta ahora la UD Las Palmas no tuvo antes a tres equipos seniors de categoría nacional. En 2019-20 lo hará por tercera campaña consecutiva, con sus beneficios y los riesgos emocionales porque las alegrías o sufrimiento también se producen en cadena.

 

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