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Opinión

Mel plantea un libro de estilo para la cantera

  • EL OTRO PARTIDO
  • 26/04/2019 - 05:56
Mel dialoga con Toni Segura antes del debut del centrocampista canterano (C. Torres)

Manuel Borrego


Podría parecer un contrasentido, pero ahora que los tiempos son más difíciles y la Liga está en el tramo de las decisiones es cuando más se habla de cantera desde el puesto de mando de la primera plantilla de la UD Las Palmas. Pepe Mel viene comentando casi desde su llegada aspectos observados en la fabricación de jugadores de su actual club. Y, tras los acontecimientos recientes del campeonato, ya ha anticipado a través de las ondas de Cadena Ser que más de dos jugadores del filial estarían en la convocatoria frente el Lugo. Toni Segura y Josep Martínez ya lo hicieron en la pasada semana, mientras Cristian Cedrés y Carlos González se entrenan con los profesionales esperando una oportunidad.


Todos ellos tienen una característica común: llegaron al segundo equipo amarillo (tres de regreso) con pasos por filiales del Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid. Y, además, sus licencias aún les permiten cruzar el puente hacia el estadio de Gran Canaria sin condiciones para no regresar al filial.


Lo que está indicando con sus hechos y palabras Mel es que el asunto de la cantera, en el plano ejecutivo, es exclusivamente responsabilidad de los técnicos que han estado dirigiendo a los profesionales de la UD Las Palmas. Que accedan o no a formar parte de la primera plantilla o que se apuesten por ellos finalmente está en manos de los entrenadores contratados. Lo reafirma el hecho de que su antecesor, Paco Herrera, fue quien avaló en las alineaciones a Eric Curbelo, hoy ya jugador imprescindible o, mejor, no discutido por sus contrastadas cualidades.


Pero en Las Palmas Atlético hay más ‘Erics Curbelos'. Podríamos ofrecer otros ejemplos recientes. La continuidad de Fabio González en los planes del primer equipo, tras debut en Primera y partidos en Segunda, tiene el mismo lugar señalado: los técnicos. Y si Borja Herrera, Benito Ramírez o Erik Expósito no están en el equipo amarillo donde realizaron su debuts es porque una opinión técnica que se hace responsable de las alineaciones no los consideró. El acierto de la entidad es poner los medios, tener esos jugadores formándose o formados para dar el salto. Siempre ha ocurrido así. Y el error del club es no encontrar a ese entrenador que, con determinación, ejecute el final del plan.


Pero Mel dijo más cosas, de mayor calado. Desveló que en sus conversaciones con la cúpula deportiva de la entidad, en negociaciones de su posible renovación, apuntó la idea de generar un libro de estilo para toda la cadena de la UD Las Palmas. Que se identifique el fútbol de los equipos desde la escuelita al conjunto profesional por la manera de actuar. Esas son palabras mayores, sin duda, y requieren un tiempo más amplio para recoger frutos colectivos. Porque empieza por la propia uniformidad instructiva de los técnicos que desarrollarán los argumentos del manual.


Todo ese argumentario sólo puede encontrar una alianza en la opinión que rodea a un club con tanto aroma de cantera como lo es la UD Las Palmas. Ese debate es tan profundo y añejo que no puede sintetizarse en el resumen de lo que está pactando en sus conversaciones con el club. Porque a toda la teoría hay que añadir lo más difícil de un proyecto de cantera: la paciencia. Paciencia dentro y fuera, paciencia para soportar el dolor de una derrota o de un error clasificatorio.


Porque la búsqueda de los resultados en el deporte profesional puede tragarse todo, incluso las buenas intenciones y la teoría.