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Un relevo de padre a hijo, 22 años después

  • SABÍAS QUE ...
  • 15/04/2019 - 10:51
Toni Robaina y Toni Segura; Pachi y Paco Castellano, Antonio Jorge padre y Antonio Jorge hijo (C. Torres / Norberto Rodríguez)

Manuel Borrego


Las relaciones sanguíneas en la UD Las Palmas, como en tantos otros clubes, siempre han estado presentes desde su fundación: hermanos, tíos, primos ... se asociaron en los campos de juego con la elástica amarilla.


Pero más raro es el caso de dos jugadores que teniendo la relación de padre e hijo llegaron a alcanzar la camiseta del primer equipo de la entidad. Es el caso más reciente de Toni Segura Robaina (debutante el 12 de abril de 1992) y de su hijo Toni Segura González (de estreno este domingo 14 de abril de 2019). Curiosamente, para enredarse más la estadística en el futuro, Toni Segura ha elegido el nombre futbolístico de su progenitor, Toni Robaina, ahora que llega a lucir el dorsal 32 de la UD Las Palmas y luego de hacer una carrera deportiva de formación como Toni Segura.


Han tenido que pasar casi 22 años para que un padre relevara a un hijo en el primer equipo. El precedente está en Paco Castellano (con el equipo profesional amarillo desde el 13 de septiembre de 1964) y su hijo Pachi Castellano (debutante el 17 de abril de 1997). Y, además, en este caso Paco fue el entrenador de su primogénito militando la UD Las Palmas en la Segunda División.

 

La saga de los Castellano también había tenido más presencia con Fernando Castellano, hermano del jugador internacional amarillo.


Esa línea natural de padre a hijo se originó con la familia isletera Jorge. Porque el padre Antonio Jorge (debutante el 5 de marzo de 1950), que llegó a jugar en la UD con su hermano Ignacio, vio como su Antonio Jorge también llegaba al primer equipo en una etapa muy exigente en el fútbol amarillo. Aquel centrocampista hacía su estreno el 23 de abril de 1977 y hoy vive con la esperanza de que su hijo, Alejo Jorge, alcance también la orilla profesional. Desempeña el extremo en Las Palmas C con algunas incursiones en Las Palmas Atlético.


Otros casos son muy significados de padres e hijos. Como los de Momo Figueroa o Nandi Alvarez, que estuvieron muy cerca del debut en profesionales pero vieron cómo sus hijos sí llegaron a esta escala. Los tres Figueroa (David, Momo y Héctor) lucieron el escudo de la UD Las Palmas en distintas etapas, mientras Aythami Alvarez fue además goleador en su estreno con Paco Jémez. O la saga de los Socorro con el padre Andrés, destacado jugador en juveniles, emigrante a Venezuela. Allí fue donde Juan Carlos comenzó a dar las primeras patadas antes de cruzar el Atlántico y hacer carrera en la UD Las Palmas.


Hay otros casos similares de padres que fueron profesionales e hijos que estuvieron muy cerca, incluso en Las Palmas Atlético, además de tíos y sobrinos: Los del Rosario, Correa, ... aunque la familia Hernández tiene un lugar significado: el tío Guillermo, que fuera capitán de la UD Las Palmas en la final de Copa de 1978, vio más tarde cómo sus sobrinos Francis, Javier y Alberto llegaban en jugar de amarillo en etapas escalonadas.


Esas relaciones familiares marcan también la trayectoria de la UD Las Palmas que la singularidad del caso de la familia Robaina es capaz de subrayar 22 años después.