Publicidad
Publicidad

Fallece Aparicio, el gran capitán de la UD Las Palmas

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 04/04/2019 - 09:56

Manuel Borrego


Despierta este jueves con una triste noticia: Ha fallecido Ernesto Aparicio Betancort (6 de abril de 1936, Las Palmas de Gran Canaria) que fuera gran capitán de la UD Las Palmas y, además, auxiliar masajista del club amarillo hasta su retirada en activo.


Su óbito se produjo en Urgencias del Hospital Negrín de la capital grancanaria, cerca de cumplir los 83 años de edad.


Ernesto Aparicio, que debutó en la UD Las Palmas en 1958, prolongó su carrera deportiva hasta la temporada 1969-70, siendo el capitán amarillo en la etapa dorada del conjunto con el subcampeonato y el tercer puesto en la Liga. De hecho su último encuentro lo disputó el 4 de junio de 1969 frente al Deportivo de La Coruña.


Fue un lateral de equipo, un jugador de alta combatividad y solidario. Dejaba el brillo para los jugadores con talento que en las distintas etapas tuvo la UD Las Palmas. Y fue un padre para muchos compañeros. Su apodo, el Capi, explica todo lo demás.

288 partidos de amarillo y más

El resumen estadístico de Aparicio como jugador de la UD Las Palmas es de 288 encuentros oficiales (153 partidos en Primera, 101 en Segunda y 34 de Copa). No marcó gol.


Su debut se produjo el 28 de diciembre de 1958 en el Vicente Calderón, frente al Atlético de Madrid (3-1) con Baltasar Albéniz en el banquillo de la UD.


Los técnicos que dirigieron al Capi también fueron Jesús Navarro Mazzotti, Marcel Domingo, Luis Molowny (dos etapas), Casimiro Benavente, Paco Campos, Rosendo Hernández (dos etapas), Vicente Dauder (ascenso a Primera División, 1964) y Juan Ochoa.


Coincidió con la mejor hornada de jugadores canarios de toda la historia, llegando él en una primera etapa como refuerzo del Aficionado, entonces Unión Atlético. Pero con él ya en plantilla comenzaron a arribar al primer equipo los Tonono, Guedes, Germán, León, Castellano, ... junto a los fichajes tinerfeños José Juan, Gilberto I y II, Martín Marrero, además de los porteros vascos Oregui y Ulacia.


Aparicio mantuvo su papel como hombre experto con esta camada que alcanzó el tercer puesto (1968) y el subcampeonato de Primera División (1969), las más altas cotas deportivas logradas por el club grancanario.


Tras su marcha de la UD, probó durante un año en el fútbol profesional de Sudáfrica, una experiencia que le enriqueció en lo humano.


Más tarde se reincorporaría a la organización de la UD Las Palmas en un puesto de masajista y asistente de los distintos entrenadores que dirigieron al equipo amarillo hasta su despedida, en el verano de 2002.

Con la desaparición de Aparicio se marcha una parte importante de la memoria del club grancanario. Porque no sólo queda el recuerdo del deportista, sino también el de un hombre que se sintió el hermano mayor de distintas generaciones de jugadores que le conocieron.


Aparicio, desde sus funciones de masajista, tenía siempre la palabra justa, el consejo sabio para ayudar a aquellos futbolistas a los que atendía.


Era un hombre de club; una porción en la historia de la UD Las Palmas.


Desde Tintaamarilla.es nos unimos a las muestras de dolor de todos sus familiares y amigos, así como a los compañeros entre los que tanta admiración y respeto despertó.

 

Galería de fotos

Aparicio, a la derecha, con Luis Molowny el día de su homenaje frente al Liverpool (N.R.)