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La previa

La última cruzada comienza en Riazor

  • CRÓNICAS
  • 09/03/2019 - 20:12

Manuel Borrego


Es como si la Liga se hubiera fraccionado en tres sectores diferentes, todos con la porción de 14 encuentros. Una fase inicial con Manolo Jiménez donde los resultados fueron de más a menos y el estilo era un galimatías. Una segunda etapa de reconstrucción con Paco Herrera, en la que los marcadores no acababan de ser proporcionales al esfuerzo realizado. Y por fin, la última, que encabeza Pepe Mel con el anuncio de ser valientes y atrevidos en el empeño de recuperar algo del botín que ya no está en manos del equipo amarillo.


La última campaña ofensiva comienza este domingo en Riazor, con muchas incógnitas porque aparece una nueva UD Las Palmas que siempre ha estado ahí, pero que tratará el tercer técnico de la temporada de hacerla brotar. Una auténtica cruzada, con riesgo escaso salvo complicaciones que ahora son inimaginables.


Porque si Las Palmas quiere rehacer el camino que ha extraviado no le queda otra que mostrarse con un rostro totalmente distinto. Y dejó Mel entrever antes del viaje a La Coruña que esto se produciría con un atrevimiento táctico en el que se pretende conquistar balones muy lejos de Raúl Fernández para ganar rápido las posiciones de remate. Habló incluso de cambio a un ritmo mayor en el juego.


Lo que está proponiendo el nuevo entrenador es una metamorfosis casi completa de lo que en muchas fases de la vigente Liga se ha visto en los encuentros del equipo canario. Pero si la actitud es buena, todo lo demás podría llegar por propia inercia.


El primer once de Mel es un proyecto entre interrogantes. Si opta por un doble ariete en punta, como ha probado durante la semana y ha insinuado, desaparecerá uno de los teóricos centrocampistas. Peñalba -teniendo en cuenta las menciones al ritmo de juego- es el principal candidato a dejar hueco en la foto original, mientras la dupla Rubén y Araujo podría ser la de salida. Piropos para ambos hubo en boca del nuevo entrenador a su llegada a la isla.


La otra incógnita del partido es el propio Deportivo, últimamente lleno de dudas cuando actúa como local. El equipo gallego sabe que puede convertirse en verdugo de un rival directo que ahora observa con prismáticos. Pero si Las Palmas es capaz de ganar esos puntos en Galicia entonces notará su aliento y el panorama empezará a teñirse en otro tono.


Todo ello es teoría porque el movimiento sólo se demuestra andando. Y andando de tres en tres.