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La UD descubre sus alas para volar

  • EL OTRO PARTIDO
  • 17/12/2018 - 12:54
Fidel y Blum, en imágenes durante el derbi frente al CD Tenerife (C. Torres)

Manuel Borrego

Apareció primero como una intención; pero tras el derbi debe confirmarse como una realidad. Uno de los debates abiertos en la temporada ha sido la mejor utilización de los recursos de plantilla que tiene esta Unión Deportiva Las Palmas aún desorientada en la clasificación. Manolo Jiménez no daba con la tecla e, incluso, no apreciaba lo que tenía en sus manos: "Nos faltan jugadores de bandas, que sean verticales y rápidos" llegó a afirmar intoxicado por sus dudas. Y Paco Herrera reflexiona ahora tratando de resolver el embudo en el queda a veces inmerso el juego amarillo.

Lo ocurrido este domingo, a pesar de la frustración que deja el empate, exhibe brotes verdes que son más visibles. El técnico actual de la UD ha descubierto que sus alas tienen uso y que con ellas puede volar. Al menos de otra manera. Por fin Las Palmas se convirtió en un equipo con vocación simétrica en su ataque. Blum y Fidel fueron la respuesta a las plegarias. Dos zurdos para ofrecer intención en el juego pegada a la línea de cal. Dos jugadores que intentaron desordenar al Tenerife a través del acciones individuales que quisieron tener un final combinado o el remate propio.

En las dos últimas jornadas el crecimiento en la creación del juego amarillo es sensible. Y la aportación del fútbol por el exterior ha podido ser una llave. Si Alvaro Lemos se dejó ver con sus incursiones y buenos centros en los mejores minutos del Angel Carro, las acciones más incisivas del derbi tuvieron su nacimiento en las botas de Fidel (derecha) y Blum (izquierda). Con ellos, Las Palmas no se atascó y tuvo una fluidez que debió llevar el partido hasta la victoria amarilla. Otra cosa son las decisiones en la finalización o en el penúltimo gesto antes de un gol. Porque faltó el segundo tanto que rubricara tan buen trabajo realizado en general.

El equipo de Paco Herrera no puede tener la impresión este lunes de que arrojó al vacío su actuación en el derbi. Antes al contrario: con abundante material para corregir aún, los detalles positivos esta vez fueron más numerosos e importantes que los negativos. Y todo empieza por haber encontrado soluciones en los costados, aunque no deben ser las únicas.

En un mes como entrenador, al menos Paco Herrera -sin lograr ese triunfo trampolín que tanto anhela- ha logrado encontrar la identidad extraviada. Todo está produciéndose con una falta de sincronía entre los objetivos marcados y el ritmo de la competición. La UD está a tiempo de todo, pero necesita ganar para reivindicarse a sí misma.

Lo que no se puede controlar, sin embargo, es la decisión de un tercero elemento. Eso no está en manos del técnico ni de los jugadores.

Hay vida después del derbi. Y, pese al empate y el enfado mayúsculo, por sensaciones la UD debe entender que ahora hay más vida.