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A Rubén, ni agua

  • EL OTRO PARTIDO
  • 25/08/2018 - 22:26
Rubén Castro, rodeado por los zagueros albaceteños que intentan inhibir su juego en el área visitante (C. Torres)

M.B.

"Sé cómo ganar a Las Palmas", pronosticó Ramis antes de salir de Albacete para viajar a la isla. Realmente no demostró eso, porque su equipo estuvo más cerca de la derrota que de la victoria. Pero demostró hechuras, conjunción y buenas maneras con el balón.

El Albacete no quería que Rubén fuera protagonista en el partido pero no pudo impedirlo. Se esmeró en marcajes a un jugador que tiene la virtud de ser un escapista en las áreas. Eso sí, cuando Castro contactó con el balón lejos de la zona de remate, pudo ser más previsible.

Pero en dos partidos, tres goles. "No esperaba tener este comienzo", confesó tras el partido el isletero, que no restó méritos al empate. "Hemos igualado esta vez, pero el Albacete también ha hecho lo suyo para que se produjera", dijo.


En este segundo encuentro de la Liga conoció dos nuevos titulares para servir balón al goleador amarillo, que está en senda de pichichi de la Liga. De una parte, Tana. "Estoy contento con la implicación que ha mostrado", dijo el técnico Manolo Jiménez. "Aunque tenemos que buscar su mejor versión".

Porque Tana lo intentó en el partido, pero tiene la chispa de esos momentos notables que ha mostrado en fases de las últimas temporadas. En realidad, la mejor sociedad de Rubén fue esta vez Fidel. El zurdo le sirvió excelentes balones para colocarle al menos dos veces frente al portero albaceteño. El ex jugador del Córdoba se dejó ver y ratificó detalles mostrados durante el verano.

Lo que no puede discutirse a la UD Las Palmas es la batalla mostrada en el partido. Todo empieza desde la línea defensiva donde Cala, bien con David García o Mantovani, dejan poco a los rivales. Así ha sucedido en este segundo encuentro aunque esos minutos de incertidumbre los aprovechó el Albacete para llevarse un punto que tiene un gran valor anímico para los manchegos.

Claro que la suerte sonrió dos veces a los visitantes. De una parte, el desvío infortunado de David García que acabó siendo gol en propia puerta -recoge el acta-, cuando el meta Raúl Fernández estaba en óptima posición para desbaratar la jugada. De otra, la precipitación de Hadi Sacko para aprovechar una acción de contragolpe, que llevó con manual de éxito hasta el área. Puso piernas, velocidad y energía de notable; pero un disparo de suspenso.

Fotos: C. Torres