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Raquel Oliva, la 'entrenadora' invisible del Sanfer

El club de Maspalomas rescata la figura del psicólogo como asistente del banquillo, para mejorar el rendimiento y la autoestima de un equipo que aspira a repetir sus éxitos recientes

  • GENTE CON DUENDE
  • 23/08/2018 - 21:03
Raquel Oliva, durante su entrevista para los lectores de Tinta Amarilla (C. Torres)

Manuel Borrego

¿Qué secreto conserva Raquel?. ¿Por qué los jugadores de la UD San Fernando mencionan públicamente su trabajo cuando son entrevistados?. ¿Qué magia tiene la psicóloga del equipo que ha sido sensación de Gran Canaria en las últimas temporadas de la Tercera División?.

La teldense Raquel Oliva Suárez se ha convertido en una pieza clave en el organigrama de trabajo del club de Maspalomas, uno de los pocos de nuestra geografía insular que ha incorporado con decisión a su equipo de trabajo a un profesional psicólogo, el aliado anímico para la plantilla que acude a su particular batalla semanal. Ella estuvo antes en ese escenario, porque fue jugadora de balonmano (central) de El Goro en categorías nacionales, cuando disputaba al Remudas la supremacía insular. Conoce bien a la persona que hay detrás del deportista y, con una metodología que aplaude el mismísimo Tino Déniz, se ha metido de lleno en el mundo del balompié para ayudar a esas mismas personas y mejorar el rendimiento del futbolista que defiende un escudo, una idea deportiva.

Oliva trabaja desde hace dos décadas en la Concejalía de deportes del Ayuntamiento de Telde. Y su regreso a las canchas, ahora en otro plano, se produjo casi de manera casual: "Mi introducción en el mundo del deporte llegó a través de Silvia Navarro, la jugadora del Rocasa Remudas. La conocí por un asunto personal. Necesitaba mi ayuda tras una separación antes de jugar el Mundial de Brasil. Empezamos a trabajar juntas e, incluso, cuando estaba en el Mundial lo hacíamos por videoconferencia. En el torneo ella se encontró a sí misma, estuvo fantástica: en cada partido se llevó el trofeo a mejor jugadora, aunque España no pasó en aquel momento del quinto puesto. Nuestra amistad perdura".

En su camino se cruzó más tarde Tino Déniz, el entrenador que ha llevado a la UD San Fernando a sus más altas cotas a nivel competitivo. "Tras año y medio con Silvia, Tino me propuso una ayuda después de asumir (en 2016) la dirección técnica del club", recuerda Raquel. Eran momentos difíciles en el club sureño, después del relevo técnico (dejaba el puesto Julio Suárez) y algunas convulsiones internas que Déniz debía reparar.

"Había realizado antes terapia de grupo pero nunca con un equipo deportivo o de fútbol. Después de la petición de Tino, fui a ver al Sanfer en varios partidos, alguno como el de San Mateo donde perdieron. Y observé algunas cosas entre ellos, asociadas con el autocontrol de los jugadores ... Entonces acepté entrar en el fútbol, porque también soy un poco futbolera por mi abuela y porque vi que podía realizar una labor, partiendo del trabajo directo con el entrenador".

La actuación de la psicóloga en su primera temporada caminó junto a la remontada del San Fernando en aquella temporada, donde llegó a la liguilla de ascenso como subcampeón del grupo canario, tras Las Palmas Atlético, y se clasificó también para la Copa del Rey. "Los chicos no querían que me fuera tras esa primera temporada y Tino Déniz, que es muy abierto de mente y valiente, abogaba por mi continuidad", recuerda Raquel. "El club no podía asumir la figura de un psicólogo en el staff técnico pero fueron los jugadores los que proponen que ellos propusieron cubrir mis gastos. "Cada uno, diez euros", dijeron. Tino Déniz ponía una parte y el club el resto. Y así pudimos afrontar la temporada pasada".

Sus ideas e iniciativas fueron calando en el grupo, que ha tenido un claro rendimiento al alza estos años. "La consulta la tengo cerrada, porque estoy dedicándome a esto. Hay que preparar cada sesión con los jugadores y lleva un tiempo, desplazamientos al margen. Hemos tenido que hacer esfuerzo puntuales con algunos de ellos, como fue el caso de Jefté Betancort. Estoy supercontenta de saber que después de lo que ha vivido, esos momentos difíciles, los ha superado y ahora está en Primera División jugando en Austria".

Ahora Raquel es una pieza imprescindible en la maquinaria del equipo de Tercera División, aspirante un año más al ascenso de categoría. "Este año el club se ha decidido a incorporar a un psicólogo como miembro del cuerpo técnico. Creo que estamos por delante de muchos equipos y como avance de que los tiempos cambian. Hace algunos años empezaron los preparados físicos aportando en algunos clubes. Hoy todos los grupos deportivos no se conciben sin un preparador físico, porque esa es una labor fundamental. Creo que con el psicólogo de equipo también ocurrirá lo mismo. Tino Déniz se ha percatado de que estas herramientas pueden ayudar al grupo, como hemos podido ver".

Vaticina, pues, que en el futuro los equipos técnicos darán el nombre del entrenador, sus asistentes, "el preparador físico y el psicólogo, que estarán equiparados. El entrenamiento físico es fundamental, pero también lo es el de la mente del jugador", subraya Raquel.

La confianza, la solidaridad, el sentimiento de grupo, la autoestima, ... todos esos valores son los que mima Raquel Oliva en la UD San Fernando, donde ha logrado saber encontrar su sitio en un colectivo tan diverso y siempre especial. "Estoy muy agradecida a la confianza que depositan en mí los jugadores, además de Tino y el presidente del club, Serafín Herrera. Mi trabajo se hace mejor con este respaldo. Hemos logrado que la comunicación sea perfecta".

Las tres clases de futbolistas

Nos explica, con su especial visión del teatro balompédico, sus propias teorías que ha tratado de transmitir a los jugadores. "Les he dicho que hay tres tipos de futbolistas. El primero es el que tiene talento y también actitud. De esos hay muy pocos y son los que llegan a la Primera División. Luego están los que no tienen nada de actitud y sí un montón de talento. De esos jugadores está llena la Tercera División. Y por último hay gente sin talento pero con mucha actitud; jugadores que veo también en Segunda A y en Primera".

Así que Raquel encuentra la manera de transmitir dónde encuentra el jugador esa inspiración: "Porque un grupo unido siempre va a estar por encima de cualquier talento. En grupo los objetivos se hacen reales. Eso es lo que les digo a los jugadores (...) La fuerza del grupo vive de la actitud más que del talento. Messi, el jugador con más talento, nunca podrá en solitario con el grupo al que se enfrente".

Tiene otra frase Oliva digna para la reflexión sobre lo que se vive en la actualidad en el deporte profesional, con la recuperación del entrenador de las mentes. "El psicólogo se ha tenido que disfrazar de coach en estos tiempos. Un psicólogo puede ser un coach, pero nunca al revés (...) La psicología deportiva no trata casos clínicos, sino el rendimiento, emociones, la motivación, control del jugador en esos momentos de la alta competición donde cualquier detalle puede cambiar la dirección del resultado. Es un campo muy abierto y necesario".

En la pasada promoción de ascenso a Segunda B, la psicóloga del San Fernando realizó sus funciones como continuidad del trabajo desarrollado todo el año. Raquel trabaja habitualmente con un proyector y uno de sus momentos estelares se produjo en el partido de vuelta contra el Marino de Luanco, después de que el técnico asturiano Oli ofreciera sus rebuscadas teorías sobre los jugadores canarios en la Península. Todas aquellas frases, donde se ventilaba un menosprecio a las opciones del San Fernando, las utilizó la asistente de Tino Déniz para proyectarlas en la pared junto al rostro del personaje emisor. "Los jugadores las veían mientras Tino les daba una charla técnica. Así que ...".

Tras eliminar al Marino, los jugadores isleños acabaron el día cantando de forma improvisada en el vestuario el ya célebre "¿dónde están los canarios, los canarios dónde están?".

La plantilla de Maspalomas vivió como grupo todas aquellas adversidades en campos rivales, alcanzando la gran final por el ascenso que se le escapó entre los dedos y ante un digno nuevo Segunda B, como lo fue la Cultural de Durango.

"Me preocupa mucho en el deporte la persona. He visto que en muchos equipos hay juguetes rotos, como suelo definir; deportistas que caen después de generarse muchas expectativas en sus comienzos. Por eso creo que el psicólogo acabará siendo una pieza importante en el organigrama de los clubes". Una propuesta eterna que el San Fernando ha incorporado con óptimos resultados. Raquel es la respuesta.

Fotos: C. Torres

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