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Fallece Gilberto, cañonero de la UD

El jugador tinerfeño deja una estela imborrable como miembro de la plantilla de la mejor etapa histórica del fútbol de Canarias

  • LA EPOCA DORADA
  • 07/08/2018 - 12:49

Manuel Borrego

Este martes 7 de agosto llegó la noticia triste de la muerte de Gilberto Rodríguez Pérez (Villa de Los Silos, Tenerife, 7 de diciembre de 1941). Fue hombre legendario en la UD Las Palmas, de esa plantilla que está precisamente celebrando el 50 aniversario de su mejor etapa con el subcampeonato de Liga y tercer puesto en la Primera División, cuando se codeaba con los colosos del país.

Gilberto I era nombre insustituible en la formación que se conocía de carrerilla, que empezaba a recitarse con Oregui u Ulacia, para seguir con los Martín I, Tonono, Castellano, Guedes, Germán, León, ... Gilberto I y II.  Acumuló de amarillo 303 encuentros oficiales, 268 en Liga (Segunda con ascenso y Primera Divisiñón), además de 35 en Copa en los que anotó 73 tantos.

Era conocido por su gran potencial ofensivo, como extremo y media punta. Y por su cañonazo que temían porteros y defensas adversarios, artífice de goles célebres en la UD Las Palmas. En ese estreno con la UD, marcaría el gol de la victoria. Algo que le marcó y que enseñó a sus nuevos compañeros una de sus características: "No me olvido del gol al Real Jaén. ¿Cómo?, fue un golazo. La noche anterior en mi habitación había marcado diez tantos mientras soñaba con el encuentro. No pude pegar ojo por la emoción que sentía. El gol de la victoria fue un disparo casi desde el centro del campo y el balón golpeó el travesaño, picó en el suelo, volvió a la madera horizontal y se metió. Los compañeros me felicitaron y algunos estaban algo asombrados. Y yo les dije que estaba acostumbraba a marcar goles así; meteré muchos más. Quedé muy bien porque luego hubo otros tantos de esa especialidad", rememoraba.

Porque Gilberto Rodríguez atendió a Tintaamarilla.es para explicar ampliamente su historial como futbolista amarillo. Debutó el 30 de septiembre de 1962, tras destacar en el Juventud Silense. La mejor manera de recordarle un día como el de su desaparición es rememorar sus palabras:

Recordaba a nuestros lectores que en la UD Las Palmas "jugué en los cinco puestos de la delantera. Con quien me entendía mejor era con Guedes. Cuando él tenía el balón yo ya estaba corriendo en busca del espacio libre. Y, también, con Martín Marrero. Fuimos nosotros en aquella época los que inventamos el concepto de carrileros. Lo hacíamos con sincronización, sin mirarnos. Él subía, yo cubría; y al revés".

De amarillo entró por primera vez en el césped del Nou Camp. "Al llegar en aquel estadio y ver tanta gente en los graderíos me sentí como si nos hubiesen echado a los leones. Era impresionante, también el Bernabéu. Pero allí mismo le ganamos al Barça y no puedo explicar la sensación que tuvimos al hacerlo. Fue una alegría sin proporciones. En Madrid, en cambio, logramos empatar", mencionaba.

Teníamos un equipazo

Años después de su llegada, Molowny fue formando aquel gran conjunto en el que Gilberto tenía un rol especial. Lo veía así:; "Las Palmas tenía un equipazo en aquella época. Con el mejor defensa central de España, que era Tonono. Guedes era un general en el centro del campo. Y Germán despertaba mucha confianza a todos los demás. No se puede expresar lo que representó para todos los demás futbolistas porque él nos arropaba con su fútbol y con su personalidad. El resto del equipo no tenía el nivel de este trío, a pesar de que se trataba también de jugadores con mucha calidad. No fueron casuales todos los logros que se produjeron en esta etapa".

Consideró que fueron Rosendo Hernández y Pierre Sinibaldi los dos técnicos que "mejor comprendieron mi fútbol. Yo tenía mis características, con algunos detalles importantes como podría ser el disparo potente. Rosendo me comprendió desde el principio. Me aconsejó y estuvo a mi lado en los meses malos que viví en mi primera temporada. Sinibaldi, por su parte, también supuso un gran apoyo".

Sin embargo, su llegada al deporte profesional casi fue por inercia. "El fútbol no me gustaba salvo para pasar el rato con mis amigos en el parque. Tenía quince años cuando trabajaba ya como fontanero, con mi tío Paco", revive Gilberto I con detalle. "Tendría unos 16 o 17 años cuando una tarde de sábado fuimos a terminar de poner la instalación de agua del estadio Juan Valiente, de Los Silos. A las cinco culminó el trabajo y le pedí a mi tío quedarme en las gradas un rato viendo un partido que se iba a disputar. Hernández Coronado, entonces entrenador del Juventud Silense, preguntó a la grada si alguien quería completar su equipo porque le faltaban jugadores. Y yo levanté la mano. Parece ser que lo hice bien después de marcar dos goles. "¿Usted no juega al fútbol, no le interesa hacerlo con el equipo de su pueblo?" me preguntó. Resulta que además era amigo de mi padre y entonces todo se arregló. Iba para fontanero y acabé como futbolista de casualidad"

Entrevista radiofónica de León

Gilberto, como tantos otros, fue víctima de la broma del novato en la UD Las Palmas. Así, José Manuel León se encargaba de grabar la entrevista de una falsa emisora de radio que luego ofrecía al colectivo de jugadores. "Reconozco que yo estaba en una nube. Antes del partido con el Jaén (día de su debut de amarillo) nos concentraron en el hotel Santa Catalina donde toda la plantilla quedaba ya pendiente del encuentro. Recibí una llamada para una entrevista radiofónica. Empezaron a preguntarme sobre la experiencia de mi debut, mis sensaciones y todo ese tipo de cosas que en aquellos momentos experimentaba ante un momento tan importante. En tres meses pasaba del fútbol regional a la Segunda División con Las Palmas. Entonces comenzaron las risas al otro lado del teléfono y me percaté de la broma. Creo recordar que era José Manuel León el locutor. Un bandido. Hoy recuerdo esa anécdota con mucho cariño; más tarde le ocurrió a otros debutantes"

El mejor gol, a Iríbar

Su nombre fue creciendo a nivel nacional, cotizado por un disparo que Las Palmas tenía en cuenta en sus ofensivas.  "Mi mejor tanto, sin duda, se produjo en San Mamés. Nos habían enfangado todo el campo, como era habitual en aquella época por donde quiera que pasaba la UD Las Palmas. Era una costumbre que empleaban muchos equipos. No quedaba tiempo y me acuerdo que dábamos por bueno el empate. Pero el Athletic lanzó un disparo al larguero en el minuto 90. Ese balón lo cogió Guedes y me lo pasó. Me vino perfecta a mi derecha y, desde el centro del campo, disparé con mucha potencia. Iríbar no pudo alcanzar el balón porque se fue a la cruceta. Y allí se acabó un partido que luego suscitó grandes comentarios a nivel nacional. Fue, además, televisado en blanco y negro. La plantilla de Las Palmas lo presenció un día después, al regreso, en La Casa del Marino".

También fue partícipe del considerado mejor partido en la historia de la UD Las Palmas: el 4-0 frente al Torino, en Copa de la UEFA. De aquel encuentro recordaba que "los jugadores del Torino, después ganarnos 2-0 en Italia, se creyeron que se iban a medir a un equipo del montón. Les pasamos por encima, fue un partidazo. 4-0 y nada más. Nos acusaron de que estábamos dopados pero no dijeron la verdad: Las Palmas fue muy superior en todos los aspectos. Nos salió un partidazo. Aquello fue una pataleta".

Las Palmas fue su lugar en el planeta después del fútbol, aunque Gilberto declinó seguir en él con otras funciones. Así, pasados los años, "García Panasco me pedía opinión sobre futbolistas de Tenerife. En el caso de Jorge Fernández, en concreto, Las Palmas lo tenía visto pero poseía dudas sobre su carácter. Yo les dije que Jorge tendría un comportamiento distinto en Gran Canaria y que no le dejaran escapar. Era un fenómeno. No me falló. En realidad me siento de las dos islas porque en ambas me han tratado siempre con cariño. Eso también es difícil".

El club amarillo recuerda que el 20 de febrero de 2016 el presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, impuso a Gilberto Rodríguez la insignia de oro y brillantes del club, en los prolegómenos del partido ante el FC Barcelona en el Estadio Gran Canaria.

Gilberto se va y queda su leyenda.

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