Llegó la hora del gran capitán

En diez partidos finales de la Liga David García tiene ante sí dos retos de altura. En orden: salvar a Las Palmas y saber si esta temporada puede convertirse en el jugador con más actuaciones oficiales del club

  • ENTRE BASTIDORES
  • 12/03/2018 - 12:29
David García saluda a sus jóvenes admiradores, antes de un partido oficial de la presente temporada (C. Torres)

M.B.

No había vivido David García (36) una temporada igual a la actual a título individual. Es la primera vez que su nombre no está en consideración de los distintos técnicos que ha tenido el equipo. El gran capitán de las dos últimas décadas en el equipo amarillo ha disputado sólo 5 encuentros de Liga y ha estado en 12 convocatorias. Nunca antes por razones técnicas se ha perdido tantos minutos en juego ... pero llegó la hora de la verdad y los planetas se alinean para verle en el escaparate.

Los problemas en la línea central del equipo son evidentes: la lesión de Bigas y la próxima sanción de Gálvez se añaden a los vacíos ya existentes en plantilla tras la marcha de Aythami y Lemos. El central de Maspalomas tiene así dos grandes retos profesionales en diez partidos. El primero, convencer a Jémez para que su nombre esté en la siguiente alineación y en la pelea -palabra que conoce bien- por salvar al equipo. Y, de otra, se ha instalado a siete partidos de igualar el récord absoluto de encuentros oficiales de la UD Las Palmas que ostenta Germán Dévora (453). Quizá las dos cimas estén unidas aunque la primera es la más importante.

David ha soportado en silencio su papel de reparto esta temporada. Con Jémez ha participado en Girona (el día de los tres centrales), además de los partidos frente al Athletic y Barcelona; en este último caso para echar una mano en los agobiantes minutos finales.

Es, sin duda, el único jugador en plantilla que conoce campañas muy delicadas del equipo y también fue participante en ellas para el renacer en la conquista de varias permanencias en Segunda División.

David García asoma de nuevo en el pequeño horizonte que queda en la Liga. Es un nombre a tener en cuenta, pues, y una garra en su juego que debe ser también contagiosa. "No me temblará el pulso, si procede, para llamar a los jugadores del filial", advirtió Jémez.

De cualquier forma, con 446 encuentros oficiales a sus espaldas, no podría aparecer mejor momento para mostrar galones y enseñar cómo se emplean los escudos y las espadas.