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La contracrónica

La mejor hora de la temporada

  • ENTRE BASTIDORES
  • 06/03/2018 - 12:20
Etebo, durante el encuentro de este lunes en Balaídos (RCCV)

Manuel Borrego

Con un marcador en contra es difícil explicar que la UD Las Palmas ha firmado este lunes su mejor actuación colectiva desde que ha llegado Paco Jémez al cargo. Y, quizá, el mejor partido a nivel grupal de toda la aciaga campaña 2017-18. Es más fácil de comprender, quizá, que hasta el minuto 62 los amarillos habrían ofrecido su mejor actuación en la Liga y eran justos vencedores del choque.

Ha sido la mejor hora de la temporada, aunque obra incompleta porque se produjo la reacción fulminante del Celta volteando el encuentro en el último cuarto de hora. Hubo ocasiones en la presente campaña en que Las Palmas ganó o empató, pero lo hizo sin tener todo el argumentario del partido a su favor. Hubo otras en las que perdió, en abundancia, y en el que el marcador reflexionaba sobre los por qué ofrecidos en el terreno de juego. En Balaídos, sin embargo, no hubo reflejo entre la intención y el resultado final.

Las prestaciones de Las Palmas en la actualidad, a pesar de estar una semana más en posición de descenso, son las mejores de entre los cuatro equipos que están sintiendo el calor del fuego eterno. El equipo de Jémez fue, por fin, eso en Vigo: un equipo. Le faltó completar la propuesta del día, pero mostró solidaridad, sacrificio, ambición y, sobre todo, una coordinación colectiva que de haberla exhibido más veces en el campeonato no estaría ahora en los problemas actuales.

Un dato: 62 recuperaciones de balón ante el Celta. Y muchas de estas capturas amarillas se produjeron en los metros más cercanos a la portería de Rubén. Se vaciaron en el campo Vicente, Etebo, Halilovic, Tana, Aquilani y el joven Erik Expósito. Incordiaron y mientras las fuerzas le acompañaron apenas existía ese Celta que aspira a Europa.

Las Palmas cometió más faltas (15) que su rival (13), otro registro ilustrativo. Y en este partido llegó a disparar 10 veces, con un gol en el marcador y varios que se quedaron en el camino por escaso margen.

Lo único que resta por saber de esta derrota, posiblemente la más dolorosa por las formas pero no por la respuesta del equipo, es saber si tiene algún efecto secundario. Hasta ahora, los amarillos han remontado de inmediato el vuelo tras un golpe. No hay tiempo para quedarse en la lona lamentando las heridas. Ya lo dijo hace unos días el popular Juan Pérez, portavoz de los peñistas de Vecindario, cuando se dirigió a los jugadores antes de la visita del Barcelona. "No es tiempo de lamentaciones, es la hora de luchar". Y luchando así (da gusto incluso verles perder de esta manera) no se ahogarán sin alcanzar la tierra firme.