
Los cinco tantos de Prince con la camiseta amarilla tienen como factor común la decisión del disparo o cabezazo sin recrearse en el control del esférico. Y todos sirvieron para poner a Las Palmas en ventaja o empatar el partido contra el Celta
M.B.
En apenas 11 partidos en la Liga española, Kevin Prince Boateng ha demostrado que es un francotirador de élite, colaborando a colocar con sus goles a la UD Las Palmas en una zona donde siente la paz de quien está cubriendo con creces sus objetivos.
A un fútbol tan dominante, como caracteriza el que se practica en esta etapa de Quique Setién, se hace imprescindible un jugador que finalice el trabajo del resto. Ese hombre, hasta ahora, es Boateng, con un promedio de 1 gol suyo cada 141 minutos de juego (partido y medio).
El Príncipe ofrece un escenario común en sus cinco primeros goles de amarillo: todos los anotó como rematador, como ariete puro. Porque los cinco balones que llevó las redes de Valencia, Granada, Villarreal, Celta y Athletic fueron disparos o cabezazos sin controlar el cuero; directamente a la red tras servicio de un compañero.
Un jugador así, que tiene tan claras las dimensiones y ubicación de la portería, vale oro. Una cuarta de la totalidad de sus remates (23) acabaron en gol. Anota hasta ahora, pues, un tanto cada cuatro intentos. Y sirvieron todos ellos para dar poner en ventaja a los amarillos o dar alcance al Celta. Dos de sus goles fueron de cabeza, jugándose incluso el tipo como ocurrió frente al Granada. Y los otros tres, anticipándose a los zagueros o con el extraordinario tanto de volea en El Madrigal, tras taconazo de Tana. Pudo haber un sexto gol, pero su espectacular disparo desde la frontal lo rechazó el poste del CA Osasuna.
Michel Macedo le ha servido de los tantos. Porque el 1-0 al Athletic es hermano del 3-3 al Celta. También El Zhar, Livaja y El Zhar encontraron a Prince en el punto de remate.
En su debe, de momento, la ausencia de asistencias de gol.
Las expectativas que había creado con su venida a Las Palmas se cubren en muchos aspectos. Pero aún queda por descubrir mucho más de un jugador que se también recupera su valor con la elástica amarilla.



