
Lo mejor del encuentro: el gran gol de Michel y la resistencia amarilla durante media hora con ocho jugadores
M.B.
No todo cae en el vacío. El bochorno y la decepción por el final del encuentro en el Heliodoro también deja notas positivas. Una de ellas es el gran gol de la UD Las Palmas, obra del brasileño Michel Macedo, con pase excepcional de Jonathan Viera.
Y lo más valioso, a nuestro juicio, fue la capacidad de sufrimiento de la UD Las Palmas con ocho jugadores, para defenderse con orden y no sufrir el teórico agobio que tanta superioridad podría ofrecer en un campo amplio.
Las Palmas, como ocurriera hace dos temporadas contra el Zaragoza en el Estadio de Gran Canaria, sufrió una triple expulsión en una misma acción. La reconstrucción del bloque y la idea de intentar mantener el balón hizo que Las Palmas, en realidad, no padeciera un asedio y el peligro máximo se limitó a un testarazo lateral de Omar al poste.
El equipo de Setién saca nota como conjunto resiliente.



