Sergio Araujo 2.0
03/07/2016

Un año atrás, el goleador argentino era el centro de todos los titulares del verano; ahora regresa en silencio con el objetivo de rescatar la ovación y la alegría de la afición que le encumbró

Manuel Borrego

Justo un año atrás era el nombre de Sergio Araujo el que estaba en todos los titulares del día. El delantero que había firmado el gol más importante de la UD Las Palmas en el Siglo XXI ocupaba casi todas las preocupaciones de la afición grancanaria. Se va, se queda. Entonces era protagonista y no un jugador en la sombra, como ha sido este verano. "Tu presidente y el mío están cerrados en banda. El mío lo quiere y el tuyo no lo vende", le dijo el director deportivo del Palermo, Gerolín, a los hombres de confianza del club grancanario que se sentaron a negociar en la isla por el delantero xeneize. "Es de locos pero pongámonos de acuerdo".

Y no lo hubo. La UD Las Palmas no aceptó los más de doce millones de euros que ofrecía el club italiano, obsesionado en llevarse al Calcio al goleador que había despuntado en Segunda División por su desparpajo, habilidad, combatividad y olfato. Las conquistas de Araujo en las porterías rivales, su regate en corto y el disparo a cualquier distancia lo seguían bien en Italia. Pero no le pescaron. La cifra que habría compensado esa venta no se la planteó el club siciliano, que quizá sobrepasó algo más de la mitad del camino.

Pero ni Palermo se llevó al goleador que pretendía ni Las Palmas retuvo al realizador que le había llevado hasta la Primera División. Sin embargo, quien no ha modificado un centímetro el planteamiento sobre el Chino es el club grancanario. Hay tanta confianza en la aparición de Araujo 2.0 que la entidad desoyó en los últimos meses las propuestas que su representante enviaba a la sociedad, por supuestas ofertas del exterior y el presunto deseo del futbolista de marcharse a otro destino. Y en la lista de la pretemporada su nombre y la valoración del técnico que ya le conoce están subrayados en los planes inminentes.

En realidad, el Sergio Araujo que adora la afición del Estadio de Gran Canaria desapareció en el minuto 83 del encuentro frente al Zaragoza, justo después de poner la bota para rematar la chilena-asistencia de Aythami Artiles. El físico y el balón no volvieron a acompañarle en Primera como lo hizo en su año de reivindicación futbolística. "Si esta temporada meto cinco goles serán muchos", pronosticaba en noviembre en la emisora oficial del club. Él mismo lanzaba esa hipérbole sin saber que no estaba tan descaminado.

Lo mejor de Sergio Araujo un verano después es que regresa liberado de presiones. Le dijo a sus íntimos que en 2016-17, su segunda campaña en la Liga, le verían otra vez. En el club no olvidan que el jugador patrimonio de la UD Las Palmas es él, hasta 2020, y que lo mejor de su fútbol está por venir pues entra a partir de ahora en estado de madurez.

Las primeras señales son positivas: regresa con un trabajo adelantado en Buenos Aires, con un técnico que conoce bien sus rincones y con una deuda personal con aquel sector de la afición que se quedó con ganas de aplaudir sus logros.

La ruta del gol no se olvida y él parece dispuesto a reencontrarla.

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