
Suma el 53,7% por cierto con los que pelean por la permanencia, que contrasta con el 62,5% de los candidatos al ascenso y promoción
B.P.
Miranda de Ebro fue testigo el pasado fin de semana de una norma peligrosa en el comportamiento deportivo de Las Palmas. El equipo amarillo falló, por las circunstancias que fueren, y confirmó que su capacidad para puntuar con los equipos de la parte baja de la clasificación es mayor que con los considerados aspirantes a promoción o ascenso directo.
Si la tabla se divide en dos sectores a falta de ocho jornadas para el final de la fase regular, Las Palmas ha conquistado un porcentaje mayor de puntos con los 11 primeros en relación a los 11 últimos de la clasificación. Los 30 puntos logrados en la zona alta corresponden al 62,5% por ciento del total, mientras los 29 restantes de la parte baja -un equipo más inmerso en la cuenta- se sitúan en el 53,7% del total. Aún quedan por dilucidar cuiriosamente cuatro partidos en el hemisferio norte (Valladolid, Zaragoza, Alavés y Leganés) y cuatro más en el Sur (Sabadell, Osasuna, Recreativo y Barcelona B).
La síntesis es que el equipo de Paco Herrera permite que los rivales modestos se les suban a las barbas y así podría significarse que dos de estos equipos ya han logrado restar un total de cuatro puntos en los dos partidos (el mencionado Mirandés y Tenerife), a la par que el mismísimo líder Betis.
De momento, el Osasuna es el único que ha dejado a cero a Las Palmas en cruces de la Liga, si bien falta por certificarse el segundo de los partidos, en el Estadio de El Sadar.
Los problemas de Las Palmas son, como se puede, comprobables en lo deportivo y lo estadístico. Pero la Liga no tiene tregua y ese es uno de los factores de corrección y ya con carácter urgente.



