
M.B.
Fueron finalmente diez puntos, en una estirada en el marcador del Gran Canaria, que cogió carrerilla para tomar la delantera en esta eliminatoria de cuartos de final de la Eurocup. "Esperemos que allí tengamos un arbitraje tan acorde como ellos han tenido aquí", decía al final del asalto Berdi Pérez, el gestor deportivo del Herbalife Gran Canaria que ya comienza a hacer cálculos sobre el tamaño real de la renta. El equipo de Aíto García Reneses fue fiel una vez más a su 'modo Eurocup': ganó en un partido con más signos de constancia que en la Liga ACB. Esos diez puntos, en realidad, no se percibieron hasta el final porque en tres cuartas partes del partido la igualdad fue presidencia de la jornada en el Arena.
El Gran Canaria, sin embargo, debe comprender que tiene algunos puntos fuertes en relación a su fogoso adversario, un equipo revolútum que saca rédito a la velocidad y al juego por fuera. Porque, por dentro, los amarillos tienen un potencial que quedó significado en las actuaciones de sus pivots. Al completo, los locales encontraron 41 rebotes, diez más que su oponente, con 9 de Báez y 8 total de Tavares. Cuando ellos participaban en la zona, cuando el baloncesto del partido era ordenado y tras tiro había captura, el dominio amarillo era evidente, dándole cordura o sentido a todo lo demás.
Pero en el basket por fuera tiene un potente enemigo en el Pinar. Cuando el base Dixon era el protagonista, el Gran Canaria podría sentirse desorientado en la pista. Dinámico, fogoso y atrevido. Porque el basket por fuera necesita del atrevimiento, como mostró también un crecido Juan Palacios que ha evolucionado en todas las facetas desde que se formara en la alta competición como militante del representativo isleño. El cafetero tira de su equipo y con sus 18 puntos en la primera sesión quiso demostrar ante la hinchada que le conoció en el Centro Insular que vale para un rescate en la ACB.
El Gran Canaria tiene esos diez puntos nada más para administrarlos en Turquía. Una representación de la grada del Pinar se dejó sentir; allá habrá seísmos cuando empuje el equipo otomano. Si hay mucho basket por fuera, la cosa estará seriamente complicada; con orden y buenas combinaciones por dentro, las posibilidades de los Aíto crecerían. En apenas una semana tendremos la sentencia.



