
B.P.
El encuentro de Palamós entre la UE Llagostera y la UD Las Palmas gozó de una característica singular: 1.471 espectadores acudieron a las frías gradas del Estadio Municipal Costa Brava. Ese dato representa la más floja entrada para ver un encuentro de Liga de la UD Las Palmas desde el 29 de septiembre de 2012, cuando 977 aficionados fueron al Miniestadio en un día de intensa lluvia en la Ciudad Condal (1-1, goles de Deulofeu y Chrisantus).
La fría tarde catalana de este fin de semana no invitaba a acercarse a un recinto que emplea el Llagostera como recurso después de su ascenso a Segunda A. En la zona se llegaron a registrar vientos de hasta 120 kms./hora y el aficionado se resignó a acudir a ver un espectáculo que resultaría muy condicionado por la fuerza del viento.
Después de ese partido contra el Barça B que ni siquiera llegó al millar de aficionados, se disputaron otros encuentros de bajísima afluencia pero sin alcanzar el grado del choque con el Llagostera. Esa misma temporada 2012-13, se acercaron al estadio Alfreo Di Stéfano 1.963 personas para el Castilla-Las Palmas (3-2) y 2.291 en la jornada 35 en Chapín, con el Xerez ya en desahucio.
La peor entrada de la UD la pasada temporada correspondió curiosamente a un equipo que finalmente lograría el ascenso a Primera: 2.340 personas en Ipurúa, mientras esta misma campaña 2014-15 se han registrado en la Nueva Cruz Alta de Sabadell (1.986 personas), Miniestadio azulgrana (2.679) y el Colombino de Huelva (2.736). Nada que ver con los 34.000 asistentes al Benito Villamarín para un duelo de los equipos que ahora asoman en la azotea de la clasificación.



