
Oliver de la Fuente es el colegiado con menos edad (22) que pitará un partido en la historia de ambos equipos en la Liga Profesional
B.P.
El Comité Técnico de Árbitros de la RFEF designó para el encuentro de la octava jornada de Segunda División, entre el Real Betis Balompié y la UD Las Palmas, al colegiado Oliver de la Fuentes Ramos (Cstellano-Leonés), debutante esta temporada en la categoría y también con ambos equipos. Está considerado además como uno de los colegiados con más porvenir del gremio actual en la Liga Profesional. Será el de este domingo a las 11.00 hora canaria el partido con más carga de responsabilidad en la reciente carrera de un juez deportivo de apenas 22 años de edad, nacido el 23 de enero de 1992 en Valladolid.
Su ascenso a la Segunda División A ha sido meteórico, con ocho temporadas en el mundo arbitral y sólo una (2013-14) en la Segunda División B, con presencia en la promoción de ascenso (Sestao-Nástic). Hasta el momento, ha participado en los encuentros de Segunda Llagostera-Leganés (2-0), Alavés-Barcelona B (2-3) y Lugo-Osasuna (4-3). Dos victorias locales y una visitante. Mostró 17 tarjetas amarillas y aún no ha mostrado ninguna roja.
De esta forma, Fuentes Ramos (cinco días mayor que Sergio Araujo) se convertirá en el Benito Villamarín en el colegiado más joven en la historia que dirige un partido de fútbol a la UD Las Palmas. Porque, además, es el ya es el segundo más joven de la Segunda División: ese dato, según nuestra contabilidad, lo ostenta el tinerfeño Juan Manuel Brito Arceo al dirigir el 28 de abril de 1985 el Castilla-Cartagena. Tenía entonces 21 años y casi once meses de edad.
Según El Norte de Castilla, que le realizó un reciente reportaje, a Oliver de la Fuente se le conoce como el Mozart del arbitraje español. "No he mirado todavía los datos, pero no sé si habrá algún otro árbitro que haya llegado con 22 años a Segunda... Sé que Undiano Mallenco lo logró a los 23", dijo entonces el árbitro al diario pucelano. "Alcanzar esta categoría es muy complicado, como sucede también con los futbolistas. Un año llegas, pero al siguiente puedes no estar. Hay que aprovecharlo, dar el máximo y tratar de que todo salga lo mejor posible".
"Somos personas normales. Los futbolistas entrenan una serie de cosas, y nosotros, también. A veces no se nos entiende y otras debemos vivir con el error. Cuando un árbitro falla, es el más preocupado, el que más triste se va a casa. Los aficionados claman ‘nos ha robado', pero no es así. En esos momentos duros hay que analizar las cosas que se han hecho mal. Siempre aprenderás del error, no del acierto. La clave pasa también por mantener una mentalidad fuerte para no venirse abajo", añadió el joven colegiado que estudia Trabajo Social de forma paralela a su actividad deportiva.



