VICTORIA BERASATEGUI

La triatleta vasca narra cómo fue su entorno y el por qué acudió al dopaje. "Llegué a pensar que no iba a ser querida si no ganaba"
M.B.
Victoria Berasategui(Bilbao, 1975) había alcanzado varias cimas en su vida como triatleta de éxito internacional, ganadora de un puñado de títulos de elevado mérito. "En el País Vasco era muy popular; llegué incluso a ser la pregonera de la Semana Grande de Bilbao" en 2012, recuerda. Ese mundo se había fabricado desde su infancia, pero en el verano de 2013 se vino abajo: "Cuando di positivo cayó el mito; hice trampas" reconoció a la audiencia selecta que se acercó este lunes a las jornadas de Deporte y Dopaje en la Biblioteca Pública. Victoria fue una invitada estelar, que captó la comprensión de quienes le escucharon y le despidieron en la sala con una ovación emotiva. Ella estaba allí para transmitir el duro acontecer que existe detrás de un resultado positivo en un control, que le ha hecho cambiar su vida.
"Desde niña estuve en el mundo del deporte de élite. Mi padre fue el primer tritatleta español (...) Yo empecé siguiendo sus pasos, era como un juego para mí. Me divertía", dijo. Pero a medida que avanzaban los años y crecía su competitividad, la triatleta empezó a sentir la presión que había a su alrededor, con la exigencia de ir de una victoria tras otra. "Llegué a pensar que no a iba a ser querida si no ganaba las pruebas", confesó.
Su popularidad no conocía fronteras. Pero "en realidad no estaba preparada para la presión, que no sólo era externa: la tenía en casa". El deporte de alta competición dejó de ser un juego. "A pesar de todo lo que había logrado, la gente a mi alrededor siempre esperaba más de mí. Nunca era suficiente en el entorno de mi padre", expresó ya con signos de estar emocionada. "Cuando di positivo cayó el mito porque había hecho trampas. Sin embargo, desde el principio tenía claro que tenía que salir y contarlo a todo el mundo. Me expuse a los leones", aseveró antes de descubrir que aquel gesto le supuso una crítica despiadada, empezando por "mis propios compañeros, con gente que durante veinte años creí que eran mis amigos".
Ese nuevo mundo que descubrió tras unos resultados de laboratorio le ha hecho ver las cosas de diferente manera. Por ello, Victoria quiere ayudar a que se comprenda al atleta en la tormenta de un dopaje y que los deportistas actuales lo eviten. "Doy gracias a lo que pasó, porque pude ir a las raíces de mis problemas (...) El positivo me quitó una cantidad de gente tóxica que estaba a mi lado. Y me ha dado amigos que nada tenían que ver con el deporte".
"Estoy aquí explicándolo, intentando ser persona y ganarme una segunda oportunidad", concluyó.
Y al menos en Gran Canaria lo ha conseguido. Tras sus palabras una colección de simpatizantes, los que le han escuchado, se han unido con el corazón a su noble causa.



