Las Canteras lo da todo en un día de maratón
26/01/2014

La playa capitalina ofrece sus mejores postales en pleno invierno: 23 grados y sin apenas viento, como había pedido Gebrselassie

Juan Pedro Borrego

Cuando menos lo espera, Las Canteras siempre te sorprende. La playa capitalina se rinde siempre a dar lo mejor de sí en momentos muy oportunos. Y así fue que, quizás como oyendo las palabras del campeónHaile Gebrselassie en la previa, lo dio todo, con un día pletórico, sin apenas nubes, sólo una brisita refrescante, una temperatura envidiable para el resto de Europa, 23º, en pleno invierno, y lo mejor de su repertorio de olas en la Cicer para los otros grandes deportistas, los surferos, como Bjön Dunkerbeck, al que sorprendimos como especial espectador.

Hace menos de 48 horas, transitar por Las Canteras se hacía muy duro. El fuerte viento, la lluvia y el gran oleaje comprometían el lucimiento de una prueba deportiva como la Disa Gran Canaria Maratón. Pero la playa capitalina se tenía reservada una sorpresa tanto para sus habituales usuarios como para los excepcionales que habían programado su participación en la cada vez más arraigada prueba atlética.

Así fue uno de los tramos más entrañables de esta edición, lejos de haber sido el más sufrido para los atletas por el viento, principalmente. Correr en Las Canteras con estas condiciones, ayuda, y permite que el agasajo de los transeúntes y de aquellos que aprovechaban el buen día para un baño rápido en invierno u desayunar en las innumerables terrazas del paseo, ayude a los deportistas a superar con éxito o al menos a intentarlo.

El paseo por la Avenida se convertía en un constante descubrimiento de actividades paralelas como actuaciones musicales y exhibiciones de gimnasias de grupos como el Sataute o el Corzas, o de atletas con divertidos atuendos para correr e incluso luciendo sus mejores galas nocturnas en plena carrera.

Así fue, que ni La Peña la vieja quiso perderse el carrerón de los más aventajados, o el de deportistas que demuestran que para poder correr una maratón no es necesario ser joven, sino tener ganas. El deseo lo puede todo; y el deseo de Gebrselassie parece que en esta ocasión pudo con hasta con las alertas climatológicas.

 

 

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