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Verano del 83: la UD capta a un fenómeno

Koke Contreras se incorporaba al proyecto grancanario para convertirse en el mejor extranjero de las tres últimas décadas por rendimiento, liderazgo y objetivos cumplidos

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 27/06/2013 - 15:18

Manuel Borrego

"Estábamos empezando la pretemporada en Barranco Seco y aquella tarde nos reunió el míster, Héctor Núñez, para traer una noticia a los jugadores. Nos dijo: "El club ha fichado a un futbolista que golpea más fuerte el balón con la cabeza que con el pie". Javier Campos, el lateral zurdo de Costa Ayala, rememora así para Tinta Amarilla el instante en que UD Las Palmas cerraba la adquisición de uno de los más valiosos refuerzos extranjeros de su historia, quizá el mejor de las tres últimas décadas por rendimiento, liderazgo y objetivos cumplidos. Era Jorge Contreras un joven de apenas 23 años de edad, santiagueño de Lo Barnechea, talento en el que la UD puso su mirada para reforzar al equipo que apenas unos meses antes había perdido la condición de conjunto de Primera División, después de 19 temporadas consecutivas en la élite.

Koke (3 de julio de 1960) cruzaba por primera vez el Atlántico tras protagonizar una curiosa adquisición por el club amarillo. Durante dos semanas, el secretario técnico de la entidad grancanaria, Antonio Betancort, había estado en Buenos Aires comprobando las cualidades de una nómina de candidatos a formar parte de una UD Las Palmas en precaria situación económica. La elección giraba entre centrocampistas y delanteros de los principales clubes bonaerenses de las dos categorías. La relación calidad-precio no lograba conectarse en esta oportunidad, como unos años antes había hecho el club cuando llegaron los internacionales argentinos Carnevali, Wolff, Morete y Brindisi. "Vi muchos jugadores pero el club estaba condicionado en lo económico. No alcanzábamos a lo que nos pedían. Teníamos un informe importante sobre el chileno Jorge Contreras y, no recuerdo por qué razón -posiblemente paralización del campeonato en Chile- el club decidió que no viajara de Buenos Aires a Santiago de Chile en esta ocasión", recuerda Antonio Betancort. "Las Palmas se decidió por Contreras y fichamos sin verle, pero sabíamos que era un jugador excelente".

"ERA MEJOR DE LO QUE NOS DECÍAN"

Koke militaba entonces en el CD Palestino, el modesto equipo de Osorno, dirigido por inmigrantes chilenos de Palestina. Había tenido una cesión anterior en el Regional de Atacama, donde ya empezaba a despuntar, y "en Chile ya gozaba de una gran reputación, como uno de los jugadores emergentes. Nuestros informes resultaron buenos", añade Betancort. "Vino con fama goleadora y con buen juicio en los lanzamientos de faltas. Definitivamente era el jugador que nos convenía" porque en lo económico resultaba al alcance de la entidad grancanaria al no estar el mercado chileno a la altura del ya encarecido argentino. "No puedo decir que fuera el mejor extranjero que ha tenido el equipo, porque para mí estaban por delante Wolf, Brindisi y Morete. Pero sí creo que después de aquéllos Koke lo fue. Para nosotros fue una gran sorpresa comprobar que Contreras era mejor todavía de lo que nos habían dicho".

En aquel momento, corroborara el acierto del fichaje de Koke la opinión localizada en La Provincia por el jefe de Deportes, Antonio Lemus, quien habló vía teléfono con el entonces seleccionador de Chile, Luis Ibarra. Este descubrió a un futbolista de mando que destacaba por su personalidad en el campo, por su creatividad, por los lanzamientos de faltas y por ser también goleador en el juego aéreo. "Nadie creía en nuestro club que Koke fuese a resultar tan bueno como lo fue. No era muy alto pero saltaba muchísimo y remataba muy bien. No tenía rapidez pero era muy ágil e inteligente en el terreno de juego", añade Betancort. "Como lanzador de faltas marcó una época, si bien antes también lo tuvimos con Guedes, Germán, Wolff o Brindisi".

CLAVE EN EL ASCENSO DE 1985

En su primera temporada de amarillo, Koke compartió plaza de extranjero con el argentino residente en Guadalajara (México), Roberto Maschiarelli (Atlas), quedando a mitad de la tabla. Pero "su mejor año fue el segundo, con Roque Olsen en el banquillo", apunta Javier Campos (a la izquierda, con Koke), algo más que un compañero de club. "Koke encandiló a todos con su fútbol. Logramos el ascenso y él fue una de las piezas claves. Para mí ha sido el extranjero que más calidad ha aportado a la UD Las Palmas en estos treinta últimos años. No era rápido pero hacía que el balón circulara con rapidez. Tenía una gran visión de juego, capaz de movilizar a todo el equipo. Con nosotros jugaba de media punta; en el fútbol actual sería un mediocentro organizador. Le pegaba de escándalo a balón parado; nunca vimos a nadie como él. Hay goles de faltas memorables en su historial. Quizá el mejor fue el que logró frente al FC Barcelona en las semifinales de Copa. Otros tantos fueron célebres porque parecían imposibles. Koke lo hacía todo fácil".

Javi resalta que "pudo haber sido aquel año pichichi de la Segunda División, pero se lo arrebató Mejías, del Cádiz. Marcó muchos goles de cabeza. Tenía una especialidad que no se la he visto a ningún otro futbolista: era el remate con la testa hacia atrás. Así anotó al Tenerife, en un derbi. Golpeaba con la parte de atrás de la cabeza el balón con potencia y también con precisión. Nosotros teníamos un gran equipo entonces, con gente de mucha calidad. Koke estaba un punto por encima. Hacía muchas cosas con el balón y todas bien".

El fichaje de Contreras fue un acierto para Las Palmas, también para él. Porque alcanzó niveles de alta cotización en su país, donde por momentos se le comparó con los emigrantes a España Carlos Caszely (1973 Levante y, luego, Espanyol) y Patricio Yáñez (1982 Valladolid). Koke alcanzaría la internacionalidad absoluta con Chile (imagen de la izquierda) en el transcurso de sus seis años de militancia en la UD Las Palmas, donde cifró 93 goles en 257 partidos oficiales. La abandonó entre otras cosas porque le tentaba lucir el escudo con el que siempre soñó: la Universidad Católica. En la isla dejó su sello.

"Koke vivía en un tercer piso de la calle Manuel González Martín, en el edificio paralelo a la Tribuna del Estadio Insular. Recuerdo que hubo partidos en que la gente le esperaba a la salida del campo y se lo llevaba a hombros hasta la puerta de su casa", revive Javi Campos. El chileno fue icono futbolístico para una generación de aficionados grancanarios y para camadas de futbolistas del club que le vieron evolucionar. Aún hoy, entre las ruinas del viejo Insular, al cerrar los ojos se escucha el eco imborrable de todo el aforo expectante. Hay falta a favor de la UD: "Kooooke, Koooke, Koooke".

Treinta veranos atrás el club grancanario fue a por un fenómeno.

La formación titular del ascenso de 1984-85, en el Santiago Bernabéu: Pérez, Sergio, Juanito, Felipe, Félix, Farías (de pie), Saavedra, Contreras, Santís, Benito y Javier Campos. En la segunda parte saldrían Alexis Trujillo y Narciso.

 

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