OPINIÓN

“La capacidad de reinvención de la Unión Deportiva Las Palmas es infinita” (…) “Nuestro club es imperecedero. Volveremos más fuertes porque tenemos muchos sueños que cumplir”.
Con estas palabras finalizaba Miguel Ángel Ramírez el prólogo de la reciente memoria oficial de la UD Las Palmas correspondiente a la temporada 2024-25. El mensaje es un reflejo de lo que ha ocurrido en un año natural donde el primer equipo del club describió una trayectoria parabólica con un fatal desenlace en su intermedio. En diciembre de 2024 parecía que el destino siguiente también sería la Primera División, con 7 puntos de distancia entonces del descenso. Pero ese proyecto se rompió en unos meses encadenados por obstáculos fuera de control.
Pero esa capacidad infinita de la que habla el presidente se ha puesto una vez más de manifiesto, con sus particulares matices. Lo más complicado del actual proyecto no era solo reaccionar a una dinámica de resultados negativos y de extravío de la personalidad futbolística. Lo más complejo era ver germinar nuevos brotes de ilusión en una leal afición que de nuevo tiene mirada de equipo ganador.
El aficionado de la UD Las Palmas, en general, está esperanzado con lo que observa a través del modelo de Luis García Fernández. Habrá quien espera más intención ofensiva al estilo o a quien le parecen pocos los goles que ha podido cantar a lo largo de las 19 jornadas. Incluso habrá quien se sienta incómodo por la temprana eliminación de la Copa, al fin y al cabo un torneo confeccionado ahora con la intención de las sorpresas de los pequeños y para la gloria de los muy grandes. Y habrá también quien comprenda y acepte lo competitivo que es el equipo actual con una roca defensiva que es la más valorada de la Segunda División. Por lo observado, este grupo es el más amplio y convencido. Los tiempos cambian y la UD de García Fernández se amolda a lo requerido.
La afición de la UD Las Palmas entrará en 2026 esperanzada con un final de temporada que justifique todo el esfuerzo que se está invirtiendo. Quedan días apasionantes, sin duda, y probables momentos de incertidumbre. La Segunda española es la competición profesional más democrática de todas, porque cualquier competidor está en condiciones de todo: vivir en las alturas o sufrir un descarrilamiento en pocos meses. Lo saben bien los profesionales que compiten en ella,
En el brindis por el nuevo año la palabra salud presidirá, pero también muchos de los amarillos ya ilusionados confiaran que el octavo ascenso sea una nueva realidad.



