
* Se formó durante 9 años en filiales de la UD Las Palmas antes de dar un giro en su vida, para estudiar Medicina siguiendo un consejo: “El conocimiento es poder”
Fotos: C. Torres
La última vez que Ale Ravelo (Santa Brígida, 27 de septiembre de 2000) se puso los guantes para defender al Villa un título se le escapaba. Su equipo cedía el billete en semifinales de la Copa Ruiz Caballero en la tanda de penaltis contra Las Palmas C. Pero estaba entonces a pocos días de llegar a otra cima para convertirse en el galeno Ravelo García, tras sacrificada etapa compartiendo la dureza de los estudios de Medicina con el balompié pasional que le acompaña desde su niñez.
El guardameta satauteño cambiará los guantes de cuero por los de latex tras haber tomado decisiones arriesgadas en las bifurcaciones de su vida: ¿Deporte o estudios?, ¿por qué las dos actividades? Así lo ha hecho, con un esfuerzo personal y familiar que solo saben bien en casa de los Ravelo García, en el corazón de la villa grancanaria.

La historia del ya médico Ravelo comenzó en el campo de La Angostura, como integrante de la Escuela de Fútbol Sataute, pasando tres años desde benjamín en el Estrella Roja antes de iniciar un ciclo de nueve temporadas en filiales de la UD Las Palmas, donde llegó hasta la División de Honor. Unión Viera -donde debutó en Tercera con Jero Santana-, San Mateo y Villa completan la colección de escudos que han marcado hasta ahora su etapa deportiva.
Los otros ‘equipos’ de la ruta de Ravelo han sido el Colegio Las Nieves (Marzagán), Juan Ramón Jiménez (misma zona), IE Santa Brígida, Las Remudas y la Facultad de Medicina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Conocieron allí al niño que paso a paso se ha transformado en un hombre de firmes convicciones e insobornable sonrisa.
El suyo es un caso excepcional, digno de compartirlo en nuestro selecto grupo de la sección Gente con Duende, con una joven vida marcada por impulsos personales, abrigo familiar impermeable y una colección de buenos consejos y citas que el propio Alejandro Ravelo ha enmarcado en un propio libro personal bajo el título “Todo comienza con un sueño”. Los suyos son de gran altura.

En 2026-27 se da una oportunidad: Seguir en la Liga de Tercera RFEF con el Villa cuando ya está en preparativos del exigente examen para acceder al MIR. “Es mi última locura”, señala a los lectores de Tinta Amarilla. Bendita locura la de un deportista sencillo, voluntarioso, … y sin tatuajes. Así descubre sus vivencias:
“En estos momentos me siento muy orgulloso de lo realizado. Todo el esfuerzo ha tenido su recompensa. No solo es un esfuerzo individual, sino colectivo. No olvido que mucha gente ha formado parte de mi camino, tanto a nivel deportivo como personal. Soy consciente de que todas estas personas me han ayudado a llegar a ser lo que soy ahora. No ha sido fácil: Detrás hay muchas horas de estudio, de transporte a la ciudad, de trabajo duro, esfuerzo, pasión y sacrificio”
“Mi verdadero equipo es mi familia. Todas las decisiones que he ido tomando están respaldadas por mis padres. Algunas de ellas fueron cambios drásticos, como el dejar de ser integrante del División de Honor de la UD Las Palmas para ir al Unión Viera. Lo hice así porque ocupaba mucho tiempo ser componente del primer clasificado de la Liga. Necesitaba más tiempo para estudiar. Miré la clasificación y me fui al penúltimo de la tabla para encontrar allí ese espacio que necesitaba … Quizá pueda pensarse que era una locura por lo que estaba renunciando, pero era lo que sentía de verdad, lo que mi corazón me decía. Acertar o no iba a ser una decisión propia y el destino me daría el fruto si lo perseguía y luchaba por ello”
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El primer instinto con el balón
“Sinceramente no recuerdo por qué decidí ser portero. Hay una foto mía cuando era muy pequeño en la que al abrir un regalo de Reyes cogía el balón directamente con las manos. Fue mi primer instinto en el fútbol. Y cuando estaba en la Escuelita del Sataute le dije directamente a mi madre que me comprara unos guantes porque quería probarme en esa posición. Así empezó todo” (…) “Paralelamente había observado en vídeos al alemán Oliver Kahn. No conocía mucho el fútbol a esa edad, pero veía que hacía cosas extrañas, sus paradas y acciones. Pensé que quería ser como él. Aunque más tarde tuve como referente a Buffon. Aunque quizá la característica de ellos no era lo que hoy se exige al portero, con mejor juego de pie. Pero me fijé en los momentos de lucidez que tenían, de cómo el público los animaba tras una parada. En definitiva, me gustó comprobar que la fortaleza de sus equipos empezaba desde atrás, desde la posición más compleja de todas” |
“Tuve un momento en esa etapa de la escuelita en que me llegó la vocación de ser un jugador de campo. Lo pedí en fútbol siete, estábamos los justos en el equipo. Dije que quería ser delantero porque estábamos perdiendo muchos de los encuentros. Se aceptó el cambio y, en un torneo en Telde … resultó que perdimos de una paliza mayor. Me acuerdo de mi reacción: Necesito volver a la portería, porque esto no puede ser. Desde ese entonces, nunca más volví a salir de atrás”
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Mi padre primero, hasta Cicovic
“En mis comienzos era mi padre el que me entrenaba en la portería. Ensayaba con él muchas cosas cuando estaba en el Estrella Roja. Pero fue una suerte llegar a la UD Las Palmas porque fue entonces cuando coincidí con entrenadores de porteros que anteriormente habían sido profesionales futbolistas. El primero de todos fue Ernesto García, el director actual de Ser Portero. Ahí comencé a prepararme con ejercicios específicos para porteros. Descubrí que todo tenía un por qué, partiendo desde una base para luego evolucionar. También estuve con Daniel Carnevali, Santi Lampón, Santi Calvo y Zeljko Cicovic ya por último. Cada uno me dejó algo con sus consejos. Soy la combinación de todos ellos” |
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“Me considero un portero con el punto fuerte en el juego aéreo, al menos últimamente. Balón que veo arriba, balón que voy a por él. Eso lo agradecen los compañeros al ver que su portero aparece con la pelota en medio de un tumulto. He mejorado un montón mi juego de pie, aunque ya era un punto fuerte trabajado en la cantera de la UD Las Palmas. Allí el portero era uno más en el campo … Y aprovechaba también mis fines de semanas, al terminar mis estudios, para participar en el fútbol callejero con mis amigos. Ahí me desahogaba como jugador de campo; ese era mi día de escape para luego seguir con la preparación de portería durante la semana”
La epifanía personal
“El momento más complejo llegó en 2020, cuando tuve que tomar la decisión para enfocar mi carrera deportiva compaginada con los estudios. En ese año tenía la oportunidad de irme al CD Tenerife, en la etapa de Sesé Rivero en su cantera, y la ocasión de elegir la carrera de Medicina. El Tenerife me ofrecía la posibilidad de un contrato profesional y estar incluso en dinámica del primer equipo. Estábamos, además, con el condicionante de la etapa del Covid. En ese cruce de camino elegí quedarme y aceptar la propuesta del San Mateo, porque tenía para mí la prioridad el tema académico, pero sin dejar de lado el deporte. En aquel momento hacía deporte por el pueblo, incluse me apunté también en el gimnasio … Para quien tenga que adoptar una decisión como la mía, le recomiendo que nunca deje de lado la actividad deportiva porque es una vía de escape que ayuda muchísimo”

Estudiaba mientras iba al Anexo
“Mi vocación por la medicina llegó cuando terminé bachillerato. Era buen estudiante, pero no tenía notas sobresalientes constantes. Tenía que compaginar mi etapa en la UD Las Palmas, con esa exigencia lógica de los filiales, con los estudios, traslados … Ir al Anexo ocupaba para mí media hora de ida y otra de vuelta, que aprovechaba en el coche de mis padres para ir repasando apuntes. Era un estudiante que de vez en cuando tenía sobresaliente. No era un alumno top … pero tuve la opción de elegir ingeniería o compaginar el fútbol con un ciclo superior. Me decanté por el de laboratorio clínico y biomédico. Fue a partir de ahí tuve esa fuerza. Mis profesores me decían: El conocimiento es poder. Entendí que cuanto más supiera podría afrontar situaciones de la vida para múltiples aspectos. Fue una frase que me marcó. Y no quería quedarme con la espinita clavada de pensar que había terminado mi ciclo, porque no quise. Pensé que si Medicina me iba bien, ¿por qué no podría dar ese plus? Tuve la suerte de sacar nota para acceder a la carrera y la hemos realizado desde 2020 a 2026”
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Un consejo a otros deportistas
“Mi consejo a todos los jugadores estudiantes es que siempre hay tiempo para todo. Es algo que a mí mismo me costó asimilar, pero busqué mi propio plan B. Hay que tener un plan A y ponerlo todo para lograrlo. Pero, si falla, se necesita tener una alternativa. Hay una frase que también me gusta mucho: La repetición constante genera convicción. Si quieres algo, ese algo cuesta algo y para conseguir debes tener el hábito de repetirlo. ¿Quiero jugar mejor con los pies o sacar mejor nota? Tengo entonces que prepararme un poquito más, mañana más, estudiar también más, mañana un poco más, … Y al final la convicción y la confianza se unen a los logros. Lo que comprobé que se aplicaba en el deporte para mejorar, lo apliqué también en mis estudios. Comprendí que las dos facetas van de la mano”
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“Mi última locura es seguir un año más en el deporte, al menos. Lo he sopesado. Terminada la carrera podría ejercer, aunque es cierto que solamente podría hacerlo en determinados escenarios (mutuas deportivas, reconocimientos médicos o trabajar como médico de urgencias). Pero ahora mismo estoy preparando el examen MIR -médico interino rotatorio-, que son oposiciones de medicina que se celebran en enero de forma anual”
Sus siguientes senderos
“No del todo echo de menos el fútbol, pero es algo que está dentro de mí y me beneficia más que perjudica a nivel académico. El fútbol me permite relacionarme con más personas, me despeja la mente cuando entro en los periodos en los que digo que ya he estudiado demasiado. Es una vía que siempre me ha funcionado”

“Me gustaría una rama que me permita tratar al paciente y pueda intervenir con él; la de médico quirúrgico. Siempre tuve en mente también la anestesia, pero no descarto otras como la nefrología, que fue mi TFC. No tenía mucho conocimiento de la especialidad, pero he estado en ella siete semanas y he visto cómo funciona en su conjunto” (…) “Mi objetivo personal es preparar ese examen, pero no por meterme presión. Lo hago pensando en mejorar como persona para un futuro médico que beneficie a las personas que voy a atender. Y también sacar la mejor para de mí como estudiante, el seguir mejorando otro poco a poco. Iré sin presión”
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Ser agradecido
“Mi agradecimiento personal va dirigido a todos los entrenadores que encontré en el camino, ya sea técnico o auxiliar. A todos mis compañeros, porque de todos he aprendido y me han inspirado con sus vivencias. Serán amigos para toda la vida, tanto de aquí como de otras islas. Agradezco todo lo que ha hecho mi familia por mí, valoro su sacrificio para que pudiera decidir mi camino. Y en especial aprovecho para expresar mi gratitud especial a los porteros que he encontré, en mis equipos, especialmente en Tercera División. Alex Guanche en el Unión Viera me ayudó mucho con el carácter y, sobre todo, a entender su juego de pie que yo envidiaba. Coincidí con Edu Martel en San Mateo, que alcanzó el ascenso a Segunda RFEF con Socorro. Era un portero ágil, con ímpetu para salir a buscar los balones. Aprendí de sus acciones arriesgadas. Y también a mi actual compañero, Jonay Quintana, lo felicito especialmente por su reciente paternidad. Me ha demostrado que la edad es solo un número. Comparte con él la portería desde hace dos años y es un ejemplo cómo se entrena, cómo compite. Es ahora mi referente; ha cambiado mi tranquilidad en los encuentros, logrando que ahora no sea tan impulsivo y pueda controlar mejor los tiempos” |








