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90 años del CL Adargoma

"El luchador de antes tenía otros valores, no el dinero"

Pedro Padilla (luchador, presidente e investigador del nonagenario equipo de San José) nos ofrece un perfil del nacimiento y desarrollo de un club que es "errante, como el pueblo judío", porque nueve décadas después aún lucha al descubierto

  • TOQUE POR DENTRO
  • 09/11/2016 - 21:12
Pedro Padilla muestra el escudo original del CL Adargoma, realizado por Cristóbal Velázquez y entregado al club el 15 de julio de 1944 (C. Torres)

Manuel Borrego

Club de Luchadores Adargoma está de celebraciones este noviembre de 2016. Noventa años de historia viajan con él. El inicio está datado en 1926 por Pedro Padilla Quintana, que fuera luchador, presidente y más tarde historiador documentalista de la vida de un club que ha reconstruido desde sus orígenes.

Padilla atiende a Tinta Amarilla para seguir introduciéndonos en un historial bañado con días legendarios en el vernáculo deporte, descubriendo matices propios del club que se siente decano de Canarias y protector de un deporte que no tiene fecha en el tiempo.

Entre tantos honores, también uno personal. "Fui la primera persona que cayó tras una agarrada en el terrero actual de La Presa", revive para ubicarnos en plaza. "Estaba en construcción (1994) cuando Camurrita me llamó, me dijo que me pusiera en modo de brega y me dio una pardelera. Al terminar dijo: has hecho historia, fuiste el primer en caer en este terrero".

Quintana tiene mucho que contar. Habla de los sentimientos, de las raíces y del corazón de un equipo de lucha canaria que tuvo orígenes en la clase obrera de una población apasionada por el deporte con pasado aborigen. Estos son sus recuerdos en modo de entrevista:

El nombre elegido reivindicativo de canariedad

"¿Por qué Adargoma?. Eligieron ese nombre en los años cuarenta, cuando se produjo la transformación del club original Círculo Unión San José en lo que hoy conocemos. Tanto Juanito Mugica como los que estaban alrededor del club pensaron que debía lucir el nombre de un guayre, de un aborigen que hubiese sido luchador. Mugica era un hombre conocedor de la historia de Canarias. Sabía, por lectura de los cronistas, del famoso enfrentamiento entre Gariragua y Adargoma; el primero representaba al Norte y Adargoma al Sur. Fue una contienda (luchística) de dos canarios para dirimir un problema de pastoreo. Decidieron que Adargoma fuese el nombre del club, no sólo por ese hecho, sino porque tras la conquista de Gran Canaria los castellanos se llevaron a Adargoma a la Península. Hubo un reto realizado por él y recogido en crónicas. En definitiva: por la nobleza y por su historia, el nombre ideal para el club era aquél"

Y también de rebeldía

"Y algo de rebeldía también, de forma subliminal. Porque San José era un barrio obrero, que está entre comillas muchas veces en pie de guerra con el sistema político. Hubo luchadores perseguidos en la Guerra Civil española. Nunca se manifestó abiertamente Juanito Mugica, pero sin duda Adargoma era un nombre reivindicativo hacia los poderes fácticos del momento, denunciando sutilmente el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Adargoma es un luchador aborigen que se rebela contra el sistema, contra los castellanos"

El luchador y su vocación en los años veinte

"En los años veinte era un honor representar a una pila (de luchadores), a un bando, a un barrio de la ciudad o de la isla. Era un hecho importantísimo; tenía un prestigio social el luchador en una población que era pequeña en número. Tenían un reconocimiento popular de la sociedad de Las Palmas de Gran Canaria. A pesar de la miseria que había en Canarias en aquella época, ellos buscaban la manera de alterar la dureza de su trabajo, como agricultores o pescadores, con venir a ponerse una ropa de brega y agarrar con los compañeros. Para ellos era un honor defender al bando. El luchador de antaño no se movía por dinero; tenían otros valores asociados a la honra del barrio, de la familia. Nada tenía que ver con el profesionalismo actual de la lucha canaria"

Los niños emulaban a los luchadores

"Los únicos deportes de la época eran la vela latina, un incipiente fútbol que habían traído los británicos -el Sporting de San José llevaba ese nombre por la influencia inglesa- y la lucha canaria ... Los chiquillos querían emular a los luchadores o, quizá, a los futbolistas. Pero era más fácil la lucha canaria, porque se luchaba en la Plaza de San José. La gente de la época a la que entrevisté me hablaba de luchadas de niños frente a la ermita. Los niños pedían ropa prestadas a los mandadores del Unión Círculo de San José para poder bregar"

Sacos de harina, azúcar y velas de barcos

"El material de brega lo confeccionaban las manos femeninas del barrio con sacos de harina o de azúcar, principalmente. Todo manufacturado. E incluso se utilizaban las velas de los barcos, que estaban en desuso, para hacer ropas de luchadores. También me llegaron noticias de que se utilizaban las forros de colchón. Poner en marcha un equipo de lucha en aquel primer momento del Adargoma era muy laborioso. Los hombres del barrio luchaban; las mujeres cosían la ropa. La mujer de Alfredo Martín El Palmero confeccionó muchísima ropa del equipo Adargoma, al igual que la de Manolito Marrero -presidente fundacional del equipo- y él mismo. El pantalón que se utilizaba en San José era distinto al que se usaba en el resto Norte de la isla: era el pantalón de mano metida en el Sur. Con el paso del tiempo, por unificación de criterio, se adoptó en toda la lucha canaria la propuesta de Tenerife que era mano abajo, en vez de mano metida -en el inicio del agarre- que teníamos en Gran Canaria"

Los primeros ídolos de la chiquillería

"El primer ídolo de San José estimo que era Justo Mesa, un luchador emblemático. Sin embargo, nunca formó parte del San José, por razones de edad. Cerca de los cincuenta años de edad, cuando se marchó el Faro de Maspalomas, se planteó luchar con el Adargoma. Pero se dio cuenta cuando fue a agarrar, en el 47 o 48, que su fortaleza no era la misma. Desistió, pero Mesa fue un referente. También lo fueron referentes el Faro de Maspalomas o gente de pequeña talla como Fernando Cruz El Panadero, Manuel Caballero El Bicho, Lorenzo Andueza, Antonio Rojas El Chacalote ... Eran luchadores de 50 o 60 kilos de peso, pero eran artistas. Eso ocurrió en los años 20 o 30. Fueron ídolos de la chiquillería del barrio de San José"

Gestos solidarios

"Era habitual las luchadas con carácter benéfico. La gente de San José reunió para ayudar al Juan Manuel Brazo de Hierro, un luchador con un problema de vista que tenía que operarse en la Península porque en Canarias no tenía esa posibilidad. Los deportistas eran personas muy solidarias"

Algunos nombres referenciales del club

"En estos noventas años se han producido muchos contextos diferentes en la lucha canaria y en el propio Adargoma. Pero, desde mi punta de vista personal, tengo varios nombres. Florencio Méndez Pollo de la Plaza, recientemente fallecido y hombre que siempre luchó por Adargoma. También con Manolín y Lito Suárez, hermanos adargomistas siempre. El club tiene muchísimos referentes. Como Alfredo Martín El Palmero, porque nace y se retira en Adargoma. Tuvo su etapa entendible por profesionalismo en otros destinos. El Palmero fue un fenómeno; con sus ochenta kilos derribaba a rivales de ciento treinta con una maestría increíble. Tenía el arte de la lucha en sus venas, cosa que no hay en la actualidad"

Un laboratorio luchístico

"Cuando empecé a indagar sobre la historia del Adargoma me llamó la atención que en el barrio San José confluyeron (años veinte) distintos luchadores de diferentes partes de la isla de Gran Canaria: de Arucas, Gáldar, Guía, Ingenio, Telde y Agüimes, además de los propios joselitos. Se fusionó en el barrio diferentes formas de agarre, de entender la lucha canaria. Tabletas, El Rubio o Mandarrias iba a la casa de la lucha a enseñar a los jóvenes deportistas. En esas tertulias se entretejía el arte de la lucha canaria. Esa herencia se trasladó de unas generaciones a otras. En mi caso, me quedaba asombrado cuando Juanito Mugica nos decía: La cabeza es el timón del cuerpo. Si el luchador ‘va caído' y dirige la cabeza hacia el suelo, la caída es completa. Pero si levantas la cabeza, podrás esquivar la caída. Nos enseñaba a colocar las manos en el pantalón (...) En el barrio de San José se hablaba de lucha, se buscaba la razón, motivo y por qué existía un centro de gravedad que el luchador podría dominar. Era un tema físico. Las tertulias del Bar Polo eran para hablar de lucha, para definir cómo tirar al adversario. Al hombre grande había que atacarle por los tobillos, que eran su punto de debilidad. Y explicaban mañas para ello. Inventaban lucha; por ejemplo la del cuatro, la de la guitarra, el sacón de ombligo. Considero que el Adargoma se convirtió también en un club que velaba por la lucha canaria, la comprendía e inventaba"

Una reflexión a modo de crítica

"En la lucha canaria hay gente muy mezquina, en el sentido de que parece que lo único que le importa es ganar, por encima de todo lo demás. Pero cuando tenemos en nuestras manos algo tan importante como es la propia lucha, debería existir una política donde se preservara el cordón umbilical que protegiera lo que nos une con nuestros aborígenes. Porque está documentado que los antiguos canarios practicaban una lucha, que no tiene nada que ver con la lucha leonesa. Pero no entiendo que nuestras instituciones no cuiden la lucha canaria, que no pongan los medios para que los clubes sobrevivan, que tengan preparadores físicos, formadores técnicos, ... en suma, para que no desaparezca nuestra tradición. Y luego, la prensa: se acuerda de la lucha canaria cuando aparecen grandes baluartes, no cuando está en crisis o descosida, sin referentes. Si nosotros fuéramos vascos o catalanes, la lucha canaria estaría bien cuidada o preservada; no le faltaría absoluta nada. Lo que vivimos ahora, en la actualidad, es un sucedáneo de la lucha canaria"

El indiscutible Decanato

"El Adargoma ostenta el Decanato de Canarias en cuanto clubes. Surgió una polémica en 1993 cuando hasta ese momento nadie, absolutamente nadie, había puesto en duda que el Adargoma era el club decano. ¿Quién ponía en duda a un club que tiene sus raíces en el año 1926, con testimonios documentados del mismo?. ¿Quién duda de que desde el año 1945 hasta la actualidad, tras federarse, nunca ha desaparecido?. Nadie puede dudar de todo ello. Lo harán aquellas personas que tienen fobia al Adargoma, personas que existen. Cuando hablamos de un decano no es sólo la persona que sea más antigua, sino la que es el referente, el que ostenta la sabiduría, a quien se respeta por sus años de tradición. Eso lo ha tenido el Adargoma y es su tradición. Habrá motivos por los que en su momento hubo gente que pretendió arrebatar ilícitamente el decanato del Adargoma. En su momento me enfadé, me sacaron de mis casillas por ello. Pero hoy haremos oídos sordos a aquellos que quieren destruir el prestigio que el Adargoma se ha ganado desde 1926 hasta ahora. Vivimos en una región donde la filosofía parece ser la de destruir al otro"

Un club errante, como el pueblo judío

"El Unión Círculo de San José tuvo diferentes terreros. Se trataba en primer lugar de terrenos particulares del barrio que cedían para el uso de la lucha canaria. El equipo tenía el permiso para utilizar el solar, sin gradas. Hubo lucha canaria en el Torrecine, en su patio de butacas. También lo fue el barranco del Guiniguada. En plena Dictadura de Franco había luchadores del Adargoma señalados por el régimen, al igual que en el Barrio de San José. Juanito Mugica decidió que el equipo se apartara del vecindario. Se aleja a la trasera de la Ermita de San Antonio Abad al descubierto, luego al Parque Doramas frente al Hotel Santa Catalina. Más tarde al Campo de España ... se buscaba un lugar abierto para que no hubiera problemas con la política del momento. Más tarde siguió en Educación y Descano, luego en un local cedido por José Rivero Gómez, que era presidente del club y hombre muy unido a la lucha canaria y al deporte de Gran Canaria. Se traslada incluso a los barrios de La Paterna y Casablanca I. Fue entonces, en este último, cuando los luchadores íbamos corriendo hasta la Playa de La Laja -preparación física-, yo mismo participaba. Y al subir por estas cuestas de La Presa todos los luchadores pensábamos: este espacio es un terrero de lucha canaria. Así fue como, más tarde, siendo presidente del Cabildo, Carmelo Artiles. y consejero de deportes, Gonzalo Angulo, la directiva que yo presidía logró que nos escucharan para lograr un terrero para el Adargoma. Pero éramos un pueblo errante, como el pueblo judío. Así fue cómo llegamos a la sede actual, aunque estábamos al descubierto, sin techo. Pero también disponemos aquí de unos locales en los que hemos traído la historia del Adargoma y de la lucha canaria a nuestro museo. Cualquier persona que quiera conocerla solo tiene que venir, para ver que es un club con solera. Así que podríamos desaparecer, pero los rescoldos de la lucha canaria siempre quedarán"

8 años de investigación y la herencia de un libro

"San José, el Adargoma y la lucha canaria es el trabajo de mi vida. Y tengo pendiente otro libro, pero cuando me jubile. Fueron ocho años de investigación. Quería buscar los orígenes del club. Había hablado con muchísima gente de la lucha canaria y me di cuenta que detrás de todo esto había algo más, importante, que merecía la pena rescatar. Me animó a buscar en la hemeroteca y también testimonios. Cuando veo que en el año 26 empiezan a aparecer las referencias del Unión Círculo San José, con nombres de luchadores que a lo largo de los años siguientes hasta llegar al Adargoma siguieron vigentes, me percaté cuál era el origen. Confirmaba lo que de forma oral me habían comunicado varias personas a las que pedí su testimonio. Y cuando descubres la intrahistoria, descubres también gente que dio su vida por la lucha canaria (...) no les importaban las penurias vividas. Siguieron vinculados al club hasta que murieron. Le debía al Adargoma y a la lucha canaria un trabajo serio de investigación. Esos ocho años fueron de una constante labor de contrastar información, datos y testimonios. También de descubrirlos. Y ahora, cuando repaso el libro, veo que todos los personajes que construyeron esta historia han desaparecido. El último de ellos, el Pollo de la Plaza. Si me lo piden ayudaré a todos los que quieran reconstruir la historia que queda por conocerse".


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