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Brindisi, el astro que vino en Globo

El extraordinario director de juego de Huracán firmó en 1976 por la UD Las Palmas con un expediente que ya era brillante: Había jugado 52 veces con Argentina (16 goles), fue segundo jugador de América tras Pelé en 1973, dos veces convocado para el Resto del Mundo, le quería la Juve, Boca Juniors, ... pero vino a la aventura de amarillo

  • MITOS ARGENTINOS
  • 19/11/2014 - 11:03

Brindisi firma su contrato con UD Las Palmas, en presencia de Attilio Ley Duarte, presidente, y del secretario general Jesús García Panasco (N.R./ Historia de la UD Las Palmas)


Manuel Borrego

La venida de Miguel Ángel Brindisi a la Unión Deportiva Las Palmas, cerrada en el verano de 1976 pero con negociaciones que se iniciaron con más de un año de antelación, fue uno de los grandes éxitos en la gestión del club grancanario, que había logrado reunir con él a un sexteto de notables futbolistas argentinos, todos muy rentables. El astro del Club Atlético Huracán, el auténtico Globo de Buenos Aires, vino a lucir el escudo de la UD Las Palmas como consecuencia de un movimiento avispado de los gestores de la entidad -había problemas en la entidad de origen- y por la intervención de algunos de sus compañeros de selección, que le convencieron para que aceptara venir a España por la puerta de las Islas Canarias. Desestimaba en aquel momento ofertas como la del mismísimo Boca Juniors, porque no tenía la calidad económica como la del club amarillo. Miguel siempre señaló clave el apoyo que recibió por parte de Quique Wolff. Y porque Brindisi, sin duda, tenía ganas de aventura.

Extraordinarios antecedentes

Ese primer dato -rehusar al ofrecimiento de Boca, que más tarde (1981) lograría reunirle con Maradona en la Bombonera- es sólo la punta del iceberg de cuanto de Brindisi se podría decir en aquella época. Las Palmas fue un club bien informado para poder cerrar la adquisición de un jugador laureado/cotizado a nivel internacional, que no estaba a la altura de muchos equipos de la época. Sirvan algunos hechos para describir la auténtica dimensión de su fichaje:

Una figurita (a la derecha) de Miguel Brindisi realizada en Argentina, luciendo los colores de la UD Las Palmas (Archivo: El Puma)

• Cuando Brindisi llegó a la Unión Deportiva, a los 26 años de edad, ya había defendido la elástica de Argentina en 52 ocasiones y había anotado 16 goles, siendo referente en el centro del campo albiceleste que participó en el Mundial de Alemania y posteriores compromisos

• Arribaba a la Primera División española tras cubrir un expediente personal en el Huracán con 362 encuentros, 172 goles y el título Metropolitano de 1973, donde había sido considerado el mejor jugador de un plantel en el que también relucían Carlos Babington y René Houseman, otros dos nombres que con fuerza sonaron en la época para Las Palmas. Lo dirigía César Luis Menotti

Así presentaba El Mundo Deportivo el fichaje del extraordinario jugador de Huracan como crack de la época para la UD Las Palmas

 

• Ese mismo año, Brindisi fue considerado como segundo mejor jugador de Sudamérica, el trofeo Balón de Oro del continente. Sólo estuvo por detrás de Pelé (Santos) y en tercera posición Roberto Rivelinho (Corinthians). Ahí es nada

• Había participado en dos convocatorias de la selección resto del Mundo, en 1973 y en 1976. En esa segunda ocasión, los tres partidos disputados por Brasil fueron inmediatamente anteriores a su viaje de ingreso en Gran Canaria. En el equipo, donde él fue titular, estaban Cruyff, Oswaldo Artiles, Amancio, Baley, ... entre otros

• En 1974, cuando ya era estrella del Huracán, la Juventus de Turín le firmó un contrato y pagó a Huracán de Buenos Aires un porcentaje de sus derechos federativos, para incorporarle al Calcio tras el Mundial de Alemania. Sin embargo, una decisión de la Federación trasalpina cerrando las fronteras a los jugadores extranjeros durante un cuatrienio fue lo que frustró el resto de la operación. Los dirigentes de la Juve le habían llevado hasta Italia y le habían puesto en las manos un Ferrari. Todo estaba preparado pero ...

Considerado como el mejor extranjero en la historia de la UD

Este jugador, tan codiciado a nivel internacional y con tanto prestigio en su país (lo querían los grandes de la Liga Argentina y también algunos del campeonato español), acabó por llegar a Gran Canaria y firmar su contrato por la UD Las Palmas a comienzos de agosto de 1976, para hacerse un hueco en el corazón de los aficionados del Estadio Insular durante tres extraordinarias campañas. Muchos de los que le vieron actuar aún le siguen considerando como el mejor extranjero de todos los tiempos que ha defendido el escudo del representativo grancanario.

En una entrevista a El Gráfico, Brindisi descubriría años después que de su traspaso al club grancanario no vio un dólar porque había cedido su porcentaje a las divisiones inferiores del Huracán pero llegó a confirmar que "esa plata no llegó" al quedarse por el camino ...

Un momento de uno de sus goles históricos, el de la final del 78 frente al Barcelona, partido por el título de Copa del Rey (Sport)

 

Primero, con El Maestro

Brindisi tuvo un primer instante en el equipo en una dupla con Germán Dévora, de auténtico cerebros que se complementaban. Más tarde asumiría el liderato de una plantilla cuya cima deportiva la alcanzó en la Copa del Rey, presentándose en la gran final frente al FC Barcelona. Para la historia quedan dos instantes memorables del equipo, firmados por él en esta competición: el tanto de estadio de El Molinón, que cerró el pasaporte amarillo para la batalla final, y el gol en el Bernabéu que recortaba distancias frente a los azulgranas, vencedores 3-1 en un partido al que Las Palmas acudió con merma de algunos efectivos y condicionado por el arbitraje de Franco Martínez.

Con el dorsal 8 en Las Palmas era el hombre que dominaba el juego en la UD Las Palmas. Se rodeó de eficaces futbolistas, que sirvieron a su juego y se adaptaron a él. Siempre Brindisi elevó en sus valoraciones al Negro Félix Marrero, como él le decía, porque "era un jugador de gran calidad técnica, sacrificado para que los demás pudiera mover al equipo". Félix, robaba; Jorge, combinaba; y Brindisi daba al botón de las lanzaderas hacia las porterías rivales.

Brindisi, con Diego Maradona en Buenos Aires, cuando ambos eran jugadores de Boca Juniors. Pudieron jugar juntos en UD Las Palmas (Mundo Xeneize)

 

El mejor Brindisi aún estaba por verse

Sus 113 encuentros oficiales y 38 goles se reflejaron en la Liga de Primera, en Copa y en Copa de la UEFA, siendo también integrante del equipo amarillo que se despidió de Europa frente al Ispwich Town. Él mismo considera su mejor partido con la casaca amarilla el ganado al FC Barcelona (2-1) en el Estadio Insular, en la época de los grandes holandeses del club culé.

A balón parado y con ambas piernas, fue un futbolista notable, lanzador de tiros libres peligrosos que generaban la máxima tensión a defensas y zagueros de los equipos rivales. Pero lo mejor de Brindisi aún estaba por llegar después de hacer historia en la UD Las Palmas. En 1981 Boca Juniors por fin logró sus servicios -también los de Morete- y Miguel firmó la más espectacular Liga boquense de los últimos años. A la par con Diego Maradona, Brindisi pasó a la memoria del club bonaerense como uno de sus mejores futbolistas de las últimas décadas.

El único argentino que, además, fue entrenador

La otra característica distintiva de Miguel Ángel Brindisi con la UD Las Palmas es que en 1991, tras un exitoso paso por el Barcelona de Ecuador, rompió el contrato con el club sudamericano para atender la segunda llamada del club grancanario. Vino en una etapa difícil, sentándose en un banquillo en el que apenas duró diez partidos de Segunda.

A la izquierda, entrevista en Buenos Aires por el periodista grancanario José Hernández, jefe de deportes de La Provincia entonces (Archivo personal J.H.V.)

 

El jugador Brindisi y el entrenador Brindisi fueron antagónicos en la isla. Su ciclo técnico causó dolor en una afición que no se sentía capaz de pitarle. Sin embargo, en su despedida para regresar a Argentina y seguir allí su vida profesional, casi entre lágrimas respondió a una pregunta periodística. "Miguel: ¿volverías a Las Palmas?". Y él respondió: "Aquí vendría otra vez nadando si hiciera falta".

 

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