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Carnevali, el arquero incombustible

"¿El mejor meta de Argentina?. Es el mejor de América". Así le presentó en la isla en 1973 el presidente de Chacarita Juniors, Luis Donato. Seguridad, colocación, personalidad y el primer balón de contragolpe. Todo ello salía desde la portería

  • MITOS ARGENTINOS
  • 18/11/2014 - 18:43

Manuel Borrego

Cuenta Antonio Betancort que su primer encargo como secretario técnico o similar de la UD Las Palmas fue precisamente buscarse un sustituto para la portería. Pensaron en el mercado de Argentina, emergente y aún sin entrar en la carestía que se conocieron en las décadas más recientes. Y el portero internacional grancanario elaboró una lista en Buenos Aires para decidir si podría Las Palmas encontrar en ella al hombre con el que cubrir con total garantía el dorsal número 1 del equipo. Era el verano de 1973 cuando la operación fue a cerrarla en persona García Panasco, con viaje a la capital de la República.

El número uno de aquella nómina de candidatos era Ubaldo Fillol, el arquero de Racing a punto de dar el salto a River Plate. Pero durante la estancia del secretario general de la UD Las Palmas, El Pato estaba lesionado y no se exhibió. Entonces, los emisarios grancanarios fueron a ver entrenarse al número dos: Hugo Gatti, titular en Gimnasia. Llegaron al lugar de entrenamientos y vieron a un grupo de jugadores entre los que se encontraba un melenudo corriendo, sin guantes, como uno más. "Es ése", le dijo Betancort a don Jesús. Se miraron, primero, y con un golpe en la espalda, García Panasco sentenció sin comprobar al Loco: "Antonio, enséñame al número tres".

Y fue así cómo la UD Las Palmas hizo finalmente la apuesta por un portero que ya era internacional, aunque actuaba en un club más modesto, Chacarita Juniors. El Gráfico recordó que el pago en la época se realizó con dólares (180.000) para que Daniel Carnevali firmara su primer contrato con el representativo grancanario durante las tres siguientes temporadas, que llegaron a convertirse en un periodo desde 1973 a 1979. "¿Es Carnevali el mejor portero de Argentina como dicen?", le preguntaron los periodistas grancanarios al presidente de Chacarita, Luis Donato, a su llegada a la isla. "No; Carnervali es el mejor portero de América. Ustedes pronto lo van a comprobar".

La publicación de El Eco de Canarias sobre la llegada a Gran Canaria de Daniel Carnevali. Llamó mucho la atención su indumentaria, en 1973

No sabemos si aquella definición de Donato se recibió como una exageración en Gran Canaria pero, por un tiempo, la UD Las Palmas dispondía en sus filas para el equipo de Primera División de un arquero diferente, titular con la selección albiceleste, del que los especialistas de la época decían que rivalizaba con el brasileño Emerson Leao como el mejor del Continente.

Ovación de la Curva, ovación de la Naciente

De inmediato, nada más llegar al equipo amarillo con Pierre Sinibaldi como entrenador, Carnevali se ganó el respeto de la afición del Estadio Insular que le puso en un pedestal. Era un portero distinto a los que se conocían en España, entonces liderada por la escuela del Norte con guardameta sobrios, dominantes en el juego aéreo y ágiles para la respuesta. En Carnevali, desvelaba él mismo en entrevista a Tinta Amarilla, llegó a pensar el FC Barcelona como relevo de Pepe Reina, pero fue la UD Las Palmas la que le incorporó siendo el primero de los internacionales argentinos (más tarde, primer mundialista del club) que defendieron en esa década espléndida el escudo de los cinco unidos.

Las Palmas había contratado a un portero que dominaba la colocación, especializado también en el uno contra uno como los más significados de su país y que tenía una última característica singular: era el primer hombre del contragolpe. Porque el arquero rosarino cambió en el equipo algunos conceptos con sus intervenciones, al ser capaz de enviar pases precisos hacia el centro del campo con el brazo, colocando el balón en la primera posición vertical de ataque. Y además lo podría realizar en muchas posiciones desde el suelo, tras una captura y sin necesidad de alzarse.

Pronto se metió al público en el bolsillo. Sus enormes guantes saludaban en cada partido cada uno de los fondos de Curva y Naciente. Ocurría casi como una tradición. Si Las Palmas defendía Curva en el primer tiempo, la grada se ponía en pie para saludar expresamente a su portero; en la segunda parte, el mismo gesto de Naciente. Porque Daniel Carnevali, que recibirá el martes 2 de diciembre la insignia de oro y brillantes del club, fue un ídolo desde el primer día a la retirada de la Liga española, sólo con los amarillos.

Su récord: 134 partidos oficiales completos

La aportación de Daniel al equipo fue extraordinaria, hasta ahora no vista. Ostenta un récord en la entidad grancanaria, según consta en el servicio de documentación de Tinta Amarilla: entre el 27 de junio de 1975 hasta el 11 de octubre de 1978 participó en 134 partidos oficiales completos, de los que 104 pertenecen a encuentros de Primera División, 26 de Copa y otros 4 más de Copa de la UEFA, incluyendo en ellos la finalísima de 1978 perdida contra el FC Barcelona en el Santiago Bernabéu.

Fue un portero incombustible desde su llegada, sin dejar paso porque las lesiones le respetaron o él las soportaba sin rechistar. Abrió un paréntesis breve en 1975 cuando, tras una actuación del club grancanario en Buenos Aires con la ayuda del entonces concejal González Fulgencio, pudo obtener la nacionalidad española para participar con esa licencia y hasta su regreso al club de sus orígenes, Rosario Central, en 1979.

No imaginó Carnevali, en su primera visita en 1972 cuando pasó por Gran Canaria camino a Santa Cruz, lo que le esperaba el destino. "Ni loco me vendría a vivir a un sitio como éste", les dijo a sus compañeros al ver el panorama desolador de la época desde el aeropuerto hasta la capital. 42 años después sigue aquí, con las raíces muy profundas en nuestra tierra y en nuestro fútbol.

Carnevali, a la derecha, con el hombre que le captó en Buenos Aires, Antonio Betancort (LaProvincia.es)

Galería de fotos

La formación de Argentina en el Estadio Insular, para el amistoso contra Las Palmas en 1973 (UDLasPalmas.es)
En una de sus primeras formaciones con UD Las Palmas. Era capitán Tonono (Norberto Rodríguez)
La estampa de Daniel, en el año de su debut en UD Las Palmas (N.R.)
Carnevali muestra su célebre parada a Heredia, enmarcada y en un lugar de honor en su hogar de Gran Canaria (C. Torres)

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