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50 años de una invasión diabólica

Germán, Rafael y León fueron los tres primeros miembros de la selección juvenil campeona de España de 1962 que, de forma simultánea, debutaron en la UD Las Palmas hace medio siglo

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 13/09/2012 - 15:07
Germán Dévora, Rafael y León pasan para TintaAmarilla.es, 50 años después del triple debut en la UD Las Palmas (B.P.)

Manuel Borrego

Rosendo Hernández reunió a sus jugadores aquella mañana del 16 de septiembre de 1962 para hablarles del comienzo de Liga frente al Recreativo de Huelva. Las pruebas realizadas durante la pretemporada dejaron algún anticipo de sus planes; pero el técnico palmero, otrora gran figura del fútbol nacional con el Atlético de Madrid, desgranó ante su tropa la formación que iba a saltar al Colombino, desde el dorsal uno (Ulacia) en adelante. "Usted, Rafael, llevará el cuatro". Recuerda así José Manuel León la cara de su compañero de la selección juvenil, al que trató de serenar al oír su nombre, cuando de inmediato: "León: el siete; ... y yo que trataba de tranquilizar a Rafael me puse peor. Porque debutar en la UD Las Palmas no era cualquier cosa" asiente.

Un gesto de autoridad del entrenador, que era también debutante, fue el que dio un giro brusco en la historia de la UD Las Palmas porque aquel día, en Huelva, uniendo a los dos destacados jugadores con el arribo definitivo de Germán Dévora, estaba rotando la trayectoria de un club que, sin aún saberlo y con un proyecto de canteranos, se dirigía hacia su etapa gloriosa en Primera División. Porque el arribo de los 'Diablillos Amarillos' unido a la madurez de notables jugadores como Guedes y Tonono, y al posterior advenimiento de refuerzos tinerfeños, fue poco a poco modelando el equipo y el concepto de las 19 temporadas consecutivas en Primera, el del subcampeonato y tercer puesto e, incluso, de aquellas semillas florecidas en el subcampeonato de Copa. Todo ello de alguna forma empezó una tarde aún estival en el viejo Colombino.

4-1: La derrota, una anécdota

El partido, en realidad, cobra el relieve por el relevo generacional en curso dentro de la UD Las Palmas. El resultado fue contundente a favor del Recre. Germán recuerda que su participación en él quedó condicionada porque "recibí una entrada de un jugador que más tarde sería uno de nuestros entrenadores: Manolo Cardo. No había posibilidad de cambios y tuve que actuar mermado en mis condiciones hasta el final".

Germán Dévora, Rafael y León -a la derecha- pasan ante el mural de la selección juvenil de Las Palmas, campeona de España en 1962 (B.P.)

 

El Recreativo, dirigido por Antúnez Espada, alineó aquel 16 de septiembre de 1962 a Foria, Infantes, Suárez, Santos, Poceiro, Cardo, Gringo, Román, Benítez, Juliá y Sitges.

Las Palmas respondió con Ulacia, Aparicio, César Nelli, Tonono, Rafael, Guedes, León, Erasto, Germán, Vegazo y Santamaría, quedando portero suplente Oregui.

Los goles locales fueron obras de Sitges (tres) y Román, mientras el 3-1 lo había materializado Guedes en la segunda parte.

"Confieso que mi convocatoria para el partido me cogió por sorpresa", asegura León, "no así la de Germán, que se veía venir. Me sentía como en una nube, pensando que había pasado directamente desde los juveniles a los profesionales. En la plantilla teníamos delanteros veteranos pero Rosendo Hernández, que era un entrenador con mucha personalidad, decidió darle la entrada a los jóvenes con todas las consecuencias. Rosendo era un entrenador muy duro. Personalmente tuve un episodio con él en un encuentro de mucha tensión donde me hizo saltar las lágrimas. Era muy exigente", recuerda el extremo. "Él se dio cuenta lo afectado que yo estaba y al día siguiente se acercó para hablar conmigo mientras tocábamos el balón, uno frente al otro. Fue su manera de explicar lo que había hecho. En ese momento le di un mal pase y ... ¡me echó otra bronca!. Era así Rosendo, pero para el futbolista podría ser positivo porque intentaba que estuviésemos todos en tensión no importa en qué lugar".

Los rostros aún juveniles de Gemán Dévora, Rafael y León, en aquel verano de 1962 (Antonio de Armas, historiador de la UD Las Palmas)

La salida titular de Germán tuvo continuidad durante toda la temporada, pero los episodios de aquel día en Huelva se olvidan porque "para nosotros fue un partido desastre en el inicio de la temporada. Llevábamos tres semanas fuera de la Isla porque se había plantado el césped del Estadio Insular y no estaba aún en condiciones. La pretemporada se realizó en la Península con una gira. Debuté en Huelva con muchas ilusiones pero el segundo tiempo fue para mí muy complicado al estar lesionado. En ese encuentro, sin embargo, nosotros íbamos en bicicleta y el Recreativo en moto. El delantero Sitges tuvo una gran tarde con tres goles. Por suerte sólo fue un mal comienzo, porque aquella temporada fue muy buena en todas las líneas. Quedamos terceros de grupo (la Segunda División estaba entonces fraccionada en dos) y no tuvimos posibilidades de ascender. Pero un año después sí lo logramos. Yo también considero que se estaban sentando las bases para el equipo futuro de la Unión Deportiva, con gente muy buena en todas las líneas y varias generaciones de jugadores unidas".

Germán: "Fue fácil acoplar el estilo de la selección al primer equipo"

Una de las características de aquel partido fue la ubicación de Tonono como lateral izquierdo, algo que sorprendió al tratarse de un defensa central de absoluta solvencia. "Creo recordar que al descanso, cuando ya el encuentro estaba en contra, el entrenador cambió la decisión y pasó al centro Tonono. En realidad, no tengo buenos recuerdos de Huelva", señala Germán. "Quizá un día en el Trofeo Colombino, que marqué dos goles al Sao Paulo (1969) pero acabamos perdiendo 2-3. De todas formas", continúa, "aquel partido del debut no tuvo otra importancia real que el inicio de una nueva etapa. Los que participamos no éramos conscientes de los cambios que venían en la historia de la Unión Deportiva y en nosotros mismos. El club apostaba entonces por la cantera, motivados por los resultados de la selección juvenil que movilizaron a la afición y porque el equipo venía de un ciclo de fichajes del exterior que no dieron el resultado esperado".

El Maestro comprende que "fue fácil acoplar el estilo de la selección juvenil al del primer equipo. Había futbolistas con calidad. En el centro del campo me entendí muy bien con Guedes o con el propio Cristóbal Correa, ambos logramos una alta compenetración. También con León, al que conocía bien desde juveniles y facilitaba la labor con sus constantes desmarques. Mi papel en el equipo amarillo entonces no se alteró y, como ya dije, tuve mucha presencia en las formaciones titulares aquella temporada y en las sucesivas".

Germán también conserva en mente "el fuerte carácter de Rosendo Hernández. Podía olvidarse de jugadores durante larga temporada porque era hombre de ideas concretas. Era amante, eso sí, del fútbol trenzado, del que practicábamos con las célebres triangulaciones. De sus broncas no se escapaba nadie, ni siquiera los veteranos. Cuando Rosendo llegó a dirigir a Las Palmas era un entrenador muy respetado porque la afición y todos lo veíamos como una figura del fútbol nacional. A él también le tocaba organizar el equipo en una época difícil, pero en ella se estaba formando la columna vertebral de la plantilla de Primera. Había cantera entonces, tan numerosa como ahora, sólo con una diferencia: los futbolista actuales pueden elegir salir a otros clubes, pero en aquella época era imposible" por el derecho de retención que la propia UD Las Palmas utilizó para cerrar las puertas a sus figuras.

El primer gol de Germán (máximo realizador en todas las competiciones de la UD Las Palmas) como profesional tardaría en llegar todavía unas fechas: hasta el 29 de octubre. Demuestra el Maestro que su memoria sigue ágil: "por supuesto que me acuerdo, fue contra el Sevilla Atlético y ganamos 3-2. El último también, ¡eh!: contra el Barcelona, victoria 2-1 en la temporada 76-77 (Morete y Neeskens completaron el marcador). Esas cosas suceden para siempre".

Después de aquel inicio sorpresivo, José Manuel León siguió por su parte su trayectoria como hombre carismático del vestuario y distinguido delantero del equipo. "La transformación de la Unión Deportiva fue constante hasta llegar a la Primera División (1963-64) con el ascenso. De los tres que debutamos aquel día en Huelva creo que Rafael merecía más premio que el que tuvo. Las posiciones estaban caras en el equipo, especialmente en el centro del campo, mientras Aparicio era un lateral muy sólido. Por su banda no pasaba nadie. Tuvo Rafael la mala suerte de lesionarse en un entrenamiento, además. Personalmente creo que pudo haber tenido una mayor presencia, pero no fue así", teoría que también sustenta Germán.

Hoy, con la perspectiva de una colección de éxitos y de haber firmado las más importantes páginas en la historia de la UD Las Palmas, percibimos que aquel 16 de septiembre, cincuenta años atrás, una diabólica invasión había comenzado.


Germán y León, dos de los pilares de la mejor etapa en la historia de la UD Las Palmas

Germán Dévora tuvieron una amplia presencia en las formaciones de la UD Las Palmas desde aquel 16 de septiembre de 1962.

Germán acumuló, durante 16 temporadas, un total de 453 partidos oficiales absolutos (349 corresponden a la Primera División) y un total de 119 goles marcados (84 en la máxima categoría) colocándose al frente de ambas clasificaciones en los 63 años de historia de la UD Las Palmas.

José Manuel León firma en su hoja de servicios 318 encuentros oficiales (250 en Primera) para un total de 66 goles de amarillo (53 en Primera) en sus trece temporadas.

Partícipe ambos de los mejores registros clasificatorios del club, lo han defendido de principio a fin en sus etapas como jugadores, entrenadores, secretarios técnicos e, incluso, la presidencia de honor que ahora ostenta Germán.

 

 

 


 

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